Limón Reggae.
Ana Cristina Rossi.

Una obra poderosa, escrita con fuego, con pasión, con amor, con valentía; para darnos, labrado en oro, tallada en piedra, grabada a balazos, nuestra reciente y trágica historia, la más conmovedora tragedia que hayan vivido nuestros pueblos centroamericanos. La más ignominiosa paz, la más cobarde traición, la más grande de las humillaciones, y sin embargo precedida por la más gloriosa y valiente guerra que jamás se halla librado en el Istmo Centroamericano.
“Lo dieron todo, sí. Fueron gigantes.
Estuvieron a punto de ganar la guerra.
Cuando las fuerzas armadas y el gobierno se dieron cuenta de que habían perdido el control de las principales ciudades y la insurrección crecía como una inmensa ola, se reunieron de urgencia en el cuartel general los treinta máximos jefes militares del país y decidieron que el único camino para impedir la insurrección generalizada era exterminar en masa y de una vez por todas a una población civil que apoyaba a la guerrilla, cañonear las barriadas populares, bombardear las trincheras y las colonias y eliminar los cerebros de la subversión.
Esa misma noche los jesuitas de la universidad fueron asesinados. Empezó el bombardeo. Las casitas volaban hechas trizas, las personas morían como moscas.”…
Laura.
Todo visto y vivido intensamente por una protagonista joven, inocente, de una calidad humana única, sólo posible en nuestra noble raza mixta, indígena, negra y española. Y con mezclas de algunas otras rasas como la de Laura mitad criolla mitad palestina_libanesa.
“Laura abre mucho lo ojos para captar todo lo que la rodea, siempre ha sido observadora, le fascinan los detalles: una sonrisa con los dientes de adelante muy separados, un tono de piel tan negro que parece azul. La atrapan las peculiaridades desde pequeña y la siguen atrapando a sus dieciséis”
La experiencia ingrata de la infancia, y su observación inteligente del mundo que la rodea, la conducen entre la Ciudad y Limón, que fue su refugio, a sentir inquietud y pretender la comprensión de las desigualdades y frustraciones. Pero sobre todo entender el ser humano, en el cual observó desde muy pequeña la depravación y que ella llamaba en ese tiempo humillación; y la sociedad que la producía.
“Laura tiene ocho años y ver a los güilas cagándose en la puerta la saca de quicio: Pero lo que le convierte en una obsesión es la cara que ponen.
La boca se los desforma, los labios se les van para abajo, retadores y crueles. Es una cara de placer y al mismo tiempo, despiadada, feroz, una cara adulta con lo peor de los adultos, que Laura presiente pero no sabe qué es. Laura no tiene palabras para nombrar esa expresión que arranca a los güilas de la infancia y los convierte en monstruos. Es como si poner esa cara estuvieran avisando que llenarlo todo de mierda es la primera etapa de algo mucho peor. Y Laura no sabe que la asusta más, si su flacura, su olor, el que anden medio chingos, las manchas rosadas sin pelo en la cabeza o la degradación que significa cagarse en la entrada.”
Buscando la verdad se va internando en el intrincado mundo de la política revolucionaria, iniciando con el primer presentador, el de la izquierda divina, maestro con verbo y piso de barro. Luego internándose en los partidos autollamados revolucionarios y dirigidos por pequeño burgueses enfatuados, más tarde en la organización local del Partido Comunista, totalmente burocratizado y finalmente la guerrilla revolucionaria, afanada en la acción y la supervivencia, en una lucha desigual y descarnada. Más que eso criminal, en donde el super poderoso ejército norteamericano y sus ejércitos mercenarios centroamericanos, sin escrúpulos morales ni humanos, asesinó y martirizó sin consideración de sexo ni edad, a todos y todas las que podrían ser combatientes, sin preguntar si lo eran o no.
Limón
La protagonista de la novela vive su infancia en Limón y este puerto multirracial va a tener en ella una influencia decisiva en su forma de ver el mundo, su vivencia del conflicto racial y de la lucha de clases en esa sociedad tan dividida y controversial. Al mismo tiempo la fascinación del mar, del ambiente, del clima y de las razas con sus manifestaciones culturales, en especial la música caribeña y el baile.
“Laura recuerda la primera vez que amó Limón. Tendría tres o cuatro años. Empezó a tomar consciencia del olor del tren. Y el olor de las personas dentro del tren. El olor de las negras y las cosas que vendían: mentas, cocadas, patí. Después pasar los túneles, primero todo oscuro, después se encendían unas lamparitas. La textura del mimbre de los asientos y el corazón desbocado al cruzar precipicios. Y por fin llegaba lo mejor que era el cambio en el aire. Era el aire de Limón…. Enseguida llegar, bajarse cerca del muelle, oír músicas distintas a las de San José y un idioma distinto: el inglés de Limón, después el parque Vargas con sus árboles densos donde vive una familia de osos perezosos, después ir al Happy Landing a comer helados y finalmente dormir en la casa de Maroz.”
Reggae
La música y el baile negro, que fascinan a Laura y que nos dan una bella alegoría de la interpretación popular de la vivencia y de la sensibilidad humana de quienes viven ese dramático mundo del Limón multirracial.
“Limón está lleno de de cantinas, puteros, chisperos, garitos, bares y bailongos. Ella y los compañeros se deslizan entre los cuerpos oscuros, pobres y delgados, sudados, bellísimos. Escruta los rostros buscando a los de boina ladeada y camiseta negra: Langley, Reinaldo, Maikí. No están.
No es lo ideal entrarle a la gente cuando está bailando, dicen los compañeros, pero algunas personas viven tan azotadas que solo se abren con la música. Cuesta hablarle a la gente en medio del barullo pero a Laura le fascina. Van a un bar mugroso en los bajos del Blacks que se llama Chana bar U.N.I.A. Es el más cochambroso de todos los bares pero el que tiene mejor música. Y allí entre esbeltos cuerpos y los peinados afro Lauro oyó por primera vez un ritmo que la noqueó. Ahí mismo, en ese bar indecente y mugroso, el Chana bar U.N.I.A.
Laura andaba esa noche con Jemima Jenkins y notaron que los muchachos del bar habían colocado distinto las mesas. Laura y Jemima se sentaron. Se hizo un extraño silencio y luego empezó la música. No se parecía a nada que laura hubiese oído antes. No era rock ni Jazz ni calipso ni gospel ni blues pero era indudablemente una música negra, una música afro, desesperada y rebelde. Eso le pareció. La vio como una ola levantarse despacito y crecer y crecer y cuando se dio cuenta ya estaba empapada, tomada por la ola. Era como el suave gemido del mar pero debajo latía un ritmo vigoroso cuyo poder estaba en el silencio entre compases. Y en la letra. Laura escuchaba transida, au au au au au aaauuu aaaauuu se alargaba el gemido, the boss could not own me…the boss could not control meeee y la letra y la música eran una sola ola que se iba y regresaba, uuuu uuuu then set mi free I2’m a duppy conquerah, era el mar, sí, era el mar, un ritmo irresistible que le había tomado el cuerpo y se volvía beligerante, get up stand up stand up for your rights, get up stand up don’t give up the fight, Laura y Jemima se levantaron de la silla y no trabajaron sino que bailaron como hipnotizadas.”
Eso y muchas cosas más esa gran novela de Ana Cristina Rossi que alcanzará una enorme notoriedad en la literatura hispanoamericana y ni se diga costarricense donde destaca a la altura del Chirripó entre todas las montañas que la rodean.
La Novela y el lector.
La Novela como el Reggae hipnotiza al lector, lo envuelve, lo conquista y no lo suelta hasta que el texto se ha terminado. Esa fue mi experiencia y creo que será la de todos los que se atrevan a internarse en esta ficción-realidad de Limón-Reggae.
La obra se define como un universal singular que existe según el modo de lo imaginario. Una novela que en mucho sobrepasa el propio concepto, en que la escritora logra una comunicación con el lector a partir de la singularidad de su experiencia. La novela lleva dentro de ella la marca de su existencia, evidenciada por su estilo, su tono y el ritmo de su relato.
Aun más, por su concepción del mundo y su sustento filosófico_político de una inclaudicable raigambre ética y moral. Es un libro escrito con una profunda convicción, con pasión, es más con furia
Así se expresa Laura dirigiéndose a un ex dirigente de la guerrilla revolucionaria:
“Han pasado casi diez años desde los acuerdos de paz y el mundo mejor no se le ve ni el pelo. ¡Y la gran ofensiva en la que el pueblo unido jamás sería vencido sólo sirvió para que el pueblo tenga que votar por sus verdugos! ¡Y no se logró justicia ni educación ni salud ni empleo ni una mierda, Fernando!
¡Nada!” Aisha (Laura) se acercó y habló cerca de su oído para no gritar más, “Y la única salida de los pobres es emigrar al país que financiaba…” –Aisha hizo un movimiento de poner billetes en la mano uno tras otro__”…que financiaba su matanza. ¡Es de locos, de locos!” Fernando se levantó y le tomó las manos: “Cálmese está muy exaltada y con un ataque de nervios.” ¡No tengo ningún ataque de nervios!” gritó. “¡Y no he terminado, culo, culo! ¡No he llegado a lo peor! Dime, lo peor es que la violencia dejó de ser revolucionaria pero sigue allí. Ya no es política, ahora la llaman violencia social, y su poder destructivo es horrible porque ustedes no lograron nada, me oís, ¡nada, absolutamente nada para esos muchachos, que están desesperados!”….
Punto final.
Esta novela tiene una evidente autenticidad que destaca sobre todas la novelas escritas en Costa Rica en los ‘últimos años. Es a la vez de una gran novela un testimonio, una denuncia sobre hechos y situaciones que no habían sido dichas ni evidenciadas, en Costa Rica. Muchos personajes históricos y actuales de nuestro deprimente mundo político son fácilmente reconocibles a pesar del esfuerzo de presentarlos disfrazados y la veracidad de los testimonios se nos hace evidente a quienes vivimos esos acontecimientos.
Es una obra lograda, magnífica, dramática, estremecedora, capaz de hacer vibrar al lector y estremecer su consciencia adormecida, que horrorizada de reconocer nuestro trágico destino, cierra más y más los ojos y los oídos, viviendo una enajenación caracterizada por la frivolidad y la depravación.
Curridabat 18 de enero de 2008.
Jorge Hernaldo Jiménez Bustamante
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Sin duda has hecho una lectura apasionada de un texto escrito con hierro candente. Solo espero que tus profesías se cumplan porque me muestro escéptica en cuanto a que haya mucha gente que desee despertar del letargo comodidoso del “porta a mí”… o a que nuestra clase “ilustrada” se dé por enterada de la grandiosidad de esta obra. Lo importante es que se ha roto el silencio y se desmitifican unos cuantos intocables, eso puede conducir a que en nuestra pequeña e inmadura sociedad continúen rasgándose, sin miedo, más y más velos.
Que buena critica… me gusto mucho, especialmente en que me parece que entendio muy, muy bien la intencion de la autora, lo cual es bastante dificil, creo yo. Tambien me parece acertada la interpretacion de la voz narrativa y del espiritu que domina el texto. Estoy de acuerdo con la intencion politica y de denuncia que exhibe Rossi, una vez mas, con valentia y honestidad. No hay quien se le iguale en Costa Rica en este momento.
espero que le sirva para el trabajo
Me parece una novela excelente, diferente, cruda, sensual y divertida… toda una ilustración de la gente del Caribe.
Yo lo conseguí en http://www.editlegado.com
Yo fui alumno de Doña Ana Rossi, y me parece que es un excelente libro, ella me habia relatado que para esta entrega, tuvo que hacer bastante investigacion y que las denuncias que ella plantea en el texto son fundamentadas y tienen evidencia real,
EXCELENTE ESCRITORA
A veces la ficción es tan parecida a la realidad que termina sustituyéndola en la memoria colectiva.