La Hora del Silencio

PENSAR MÁS, DISCUTIR MÁS, ORGANIZARNOS MÁS, UNIRNOS MÁS

Alvaro Montero Mejía

Queridos amigos y amigas, compañeras y compañeros:

Hoy cumplimos dos años desde aquel día de principios de marzo de 2007, cuando muy temprano en la mañana un mensajero nos trajo la carta con el aviso del cierre de nuestro programa Diagnóstico. El pretexto para cerrar el programa era no sólo banal, sino falso. No entraré en pormenores. Aquel acto arbitrario y a la vez violatorio de un principio sagrado para los costarricenses, como es la libertad de opinión, tenía su explicación. En efecto y a sabiendas nosotros de la influencia directa que ejercen los Arias en el Tribunal de Elecciones, un año antes habían logrado excluir al Partido Rescate Nacional, que yo encabezaba, del proceso electoral de febrero de 2006. La extraordinaria calidad humana e intelectual de las personas que encabezaban nuestras listas de diputados y regidores, hubiera sido un tremendo obstáculo para el plan de los hermanos de aprobar, a marchas forzadas, el TLC con los Estados Unidos. Venturosamente, El Frente Amplio, El Pase y el PAC, llevaron al parlamento inteligentes y valerosos diputados que han sabido sacar la cara por Costa Rica.

Nuestro programa Diagnóstico fue, con mucha anticipación, el medio que desentrañó, punto por punto, el carácter vendepatria y anexionista del TLC, con el que los hermanos Arias han culminado la sistemática destrucción del Estado con función solidaria, construido por el pueblo y por los grandes reformadores sociales del siglo XX. Sería imposible citar aquí a los hombres y las mujeres, científicos, educadores, economistas, políticos, juristas, empresarios, dirigentes sindicales o filósofos, que desfilaron ante las cámaras de Diagnóstico, para darnos a todos una visión esclarecida sobre la venalidad y la traición, que se entretejían en el articulado del TLC. Esa fue la razón del cierre arbitrario de Diagnóstico.

Les recuerdo a todos que no estaba ni siquiera en perspectiva la lucha del Referéndum, cuando decidimos hacernos presentes en esta esquina para manifestar, lunes tras lunes, nuestra airada protesta. La presencia de compañeros y compañeras, con quienes nos hemos acompañado, algunas veces bajo el frío y la lluvia ha sido, como es hoy, un acto para clamar por la libertad, la justicia, la solidaridad; un acto de lucha y de protesta contra la arbitrariedad, la corrupción, la manipulación, la mentira y el entreguismo de que ha hecho gala el “régimen de los hermanos”. Miles nos han acompañado de corazón. La Hora del Silencio, denominada así por Flora Fernández, ha sido un acto y una reflexión callejera, constante, airada, en defensa de la Patria. Ese ha sido su objetivo fundamental: demostrar que la justicia no puede ser silenciada, demostrar que la falsedad, el abuso del poder y la codicia, no pueden prevalecer sobre los valores que le sirven de cimientos a Costa Rica.

El régimen de los hermanos Arias, se hunde cada vez más en un albañal. No se trata solamente de marchar de un escándalo tras otro o de increparles como personas lo que es atribuible a sus cargos. Se trata de recalcar lo que está en su propia naturaleza política, el tipo de Estado y los engranajes construidos en él, a fin de convertirlo en un Estado cipayo, comodín de los grandes intereses de las corporaciones y de la nueva oligarquía local. El régimen arista es un Estado sin máscara, un aparato de poder que ha perdido por completo su apariencia de servidor del interés público, hasta convertirse en una descarnada maquinaria de los grandes intereses mercantiles y financieros, en un podio donde se subastan las riquezas naturales e institucionales que son propiedad del pueblo costarricense.

Ese trayecto, escogido por los Arias, da la impresión de avanzar, en una marcha inexorable, hacia la conquista del nuevo gobierno. En medio de la confusión que reina en el seno del movimiento patriótico, incluido el PAC, las fuerzas de la derecha, con el PLN a la cabeza, dan al menos la impresión de unidad interna.

Como muchos de ustedes saben, varios partidos patrióticos se han dado la tarea de completar la renovación de sus estructuras internas, asambleas distritales, cantonales, provinciales y Asamblea Nacional: Alianza Patriótica, Fte Amplio, PASE, PIN, Renovación Costarricense. Nosotros, en particular, procuramos alcanzar esa meta en un esfuerzo unitario de dos partidos:

Rescate Nacional y Unión Patriótica. Junto a otras organizaciones hermanas, hemos decidido que nuestros partidos le sean entregados a la ciudadanía. Una vez terminada su renovación interna, llamaremos a una convención abierta y en ella serán los costarricenses, con al guía del TEP, quienes propongan sus candidatos, junto a los que propongan los partidos. Será entonces el pueblo, la ciudadanía quien organice, con su voto, las papeletas definitivas de una Coalición, como mejor le parezca.

Estas labores unitarias, desplegadas en todo el país, exigen de todos nosotros el máximo esfuerzo y un llamado patriótico lo más extendido posible. Es por eso que este encuentro, a partir de hoy, se realizará en distintas comunidades, salones, parques, locales, plazas, o casas. Allí distintos grupos de conciudadanos podrán reunirse a fin de que realicemos estas urgentes reflexiones y discusiones sobre el tema de la unidad y un proyecto de país, sintetizado en la “Proclama de San Pablo de Heredia” y otros valiosos documentos que aporten las fuerzas unitarias. A esta esquina regresaremos de vez en cuando.

Por eso, queridos compañeros y compañeras, los invitamos a organizar con absoluta libertad e iniciativa, cuántas reuniones de  reflexión juzguen oportunas. Pueden invitarnos; allí acudiremos siempre, los hombres, las mujeres o los jóvenes, comprometidos con la Patria. Llevaremos ideas, planteamientos, propuestas y juntos continuaremos la tarea indispensable de discutir y pensar sobre Costa Rica y su futuro. Los llamamos a

PENSAR MÁS, DISCUTIR MÁS, ORGANIZARNOS MÁS, UNIRNOS MÁS.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias, hoy lunes 9 de marzo de 2009, a los dos años del cierre de Diagnóstico.

NO TODO ES CULPA DE LOS NEOLIBERALES

Alvaro Montero Mejía

Queridos compañeros y compañeras de la Hora del Silencio:

A partir de la extraordinaria lucha que libramos los costarricenses durante las jornadas del referéndum y en contra del tratado Libre Comercio propuesto por los Estados Unidos con el apoyo del gobierno de los hermanos Arias, se produjo lo que podríamos llamar un verdadero salto en la conciencia cívica de las grandes mayorías del pueblo. En muy poco tiempo, fuimos capaces de examinar, en detalle, los grandes problemas económicos y sociales a los que se enfrenta Costa Rica. Paradójicamente, el TLC tuvo una parte positiva, pues nos puso a todos a pensar como auténticos costarricenses, dueños de un país con valores históricos, sociales, culturales y naturales, con los que es posible construir una sociedad solidaria y justa. El TLC nos obligó a pensar y a darnos cuenta de la verdadera naturaleza de la globalización neoliberal, del poderío avasallador de las corporaciones trasnacionales y del comportamiento político de las naciones imperiales encabezadas por los Estados Unidos.

Todo anunciaba que la unidad nacional que se había producido, se convertiría en una fuerza capaz de derrotar políticamente a los enemigos de Costa Rica y que juntos seríamos capaces de expulsar a los neoliberales del gobierno. En esa unidad nacional contra el TLC, no faltó ninguna fuerza, grupo o clase social cuya meta fundamental no fuera mantener a Costa Rica como un país soberano e independiente. Podemos decir que en esa unidad se levantó, por encima de diferencias, incluidas las diferencias de clase social, una sola bandera: la defensa de la Patria.

Desgraciadamente, durante el proceso de lucha, se desoyeron las propuestas que llamaban a construir una unidad superior, mucho antes de conocerse cualquier resultado en las urnas electorales del Referéndum. Recuerdo que junto los compañeros Arnoldo Mora Rodríguez y José Miguel Corrales Bolaños, propusimos la creación de una Asamblea Nacional Patriótica, dotada de una Comisión Ejecutiva Nacional, que se encargará de poner en práctica las decisiones de la Asamblea y obrara como la cabeza visible del movimiento. Sin embargo, hubo resistencia a la propuesta y los Comités Patrióticos se mantuvieron desunidos. A pesar de ser una maravillosa y novedosa iniciativa popular, su estado natural fue la separación y la dispersión. Los enemigos del movimiento patriótico, sembraron con inteligencia la perversa idea de qué hablar de coordinación o dirección y peor aún, qué hablar en un futuro proceso electoral, era una invención de politiqueros y arribistas. De igual modo, para abortar de antemano el surgimiento de cabezas visibles y líderes potenciales, muchas de las cuales surgían en todas partes con naturalidad y fuerza, nuestros enemigos propagaron la idea de la “ausencia de líderes”.

El liderazgo no es algo que se da en el vacío. Aparece como una mezcla de lucidez, capacidad de mando, honradez y fortaleza de carácter. No existen liderazgos sin responsabilidades. Las mujeres y los hombres capaces de asumir ese papel, avanzan y se desarrollan cada vez que se ven obligados a afrontar nuevos retos. De esos hombres y mujeres hubo cientos en la lucha contra el TLC, pero era casi un estigma, una violación del “espíritu colectivo”, reconocer en alguien sus condiciones de líder o lideresa. La verdad es que caímos en la trampa; nos dejamos chantajear, en vez de darnos a la tarea de construir esos liderazgos y aceptar que el liderazgo de hombres y mujeres honrados, está implícito en toda las luchas sociales y que, en Costa Rica, las elecciones son una forma de lucha, difícil, pero perfectamente legítima.

Menciono todo esto, porque las consecuencias fueron muy graves. Aunque no existió una coordinación o una cabeza visible, algunos tomaron en sus manos las decisiones políticas, lo que era inevitable en un proceso de semejante dimensión y al final, los que actuaron “de facto” como los directores del proceso, cumplieron mal su tarea. Como nadie los conocía, no se vieron obligados a entregar cuentas. Jamás existió un grupo que reflexionara seriamente sobre la marcha de los acontecimientos, que estableciera prioridades y objetivos capaces de ser difundidos entre las fuerzas activas y en primer lugar, entre los Comités Patrióticos. Jamás hubo una reflexión de fondo sobre la manera de defender los votos y evitar los llamados “chorreos”. Jamás se valoró el avance y crecimiento del movimiento y el importante papel de cómo mantener la unidad futura, cualquiera que fuera el resultado del referéndum. Rescato el papel Eugenio Trejos que cumplió, con nobleza y entrega, su papel de representación, aunque no de dirección.

Por esa razón, cuando se produjo la derrota numérica, cundieron la confusión, la frustración y la desesperanza. Por eso el reflujo fue tan grande, lo que facilitó el surgimiento de pequeñas capillas político ideológicas, incapaces de dimensionar el movimiento en su conjunto y la importancia de la unidad del movimiento patriótico en su conjunto, a fin de ganar, unidos, el gobierno y expulsar a los neoliberales del poder.

Estos hechos continúan como un lastre en el esfuerzo de unidad del movimiento patriótico. Muchos hablan de unidad pero no luchan por ella y otros llegan al extremo de plantear la unidad del movimiento patriótico, como un simple punto dentro del calendario electoral de Costa Rica. Otros apuestan por la desunión al tiempo que hablan de unidad y borran con el codo lo que escribieron con la mano.

Los enemigos continúan actuando con astucia y el movimiento patriótico no ha terminado de sacar las consecuencias de sus errores. Como vemos, el gobierno de los neoliberales no son siempre los responsables de todo lo malo que ocurre.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias el lunes 2,3,2009 a las 8 p.m.

DESEO RECORLARLES A TODOS LOS AMIGOS Y AMIGAS, QUE EL PRÓXIMO LUNES 9 DE MARZO, “LA HORA DEL SILENCIO” CUMPLIRÁ DOS AÑOS. LOS INVITAMOS A QUE JUNTOS CELEBEMOS LA RESISTENCIA DEL PUEBLO FRENTE AL RÉGIMEN DE LOS HERMANOS.

TRAIGA ESCRITO SU COMENTARIO O SU CANCIÓN.

LOS ESPERAMOS A PARTIR DE LAS 7:30 pm

GOBERNAR EN SOLITARIO

Álvaro Montero Mejía

Queridas compañeras y compañeros de la Hora del Silencio:

Dentro de los viejos esquemas de la política nacional, todas las actividades gubernamentales durante el año que antecede las elecciones generales, están directamente encaminadas a fortalecer la opción electoral impulsada por el grupo gobernante. En las recién pasadas asambleas distritales del PLN, se produjeron actos bochornosos de fraude, intimidación y compra de votos, que hacen revolcarse en sus tumbas a los miembros de ese partido que levantaron la bandera de la pureza electoral.

Es difícil apartarse de esa lógica, sobre todo cuando, como es el caso del actual gobierno, el contingente político de los hermanos Arias ha sufrido un deterioro difícil de subsanar. Con todo, pensamos que este gobierno no podrá solventar su desprestigio ni su evidente desgaste, con acciones demagógicas e incluso delictivas. A los hermanos Arias, el pueblo ya les tomó la medida. En todo caso, sería un error menospreciar la potencia que acompaña a las acciones truculentas, cuando son ejercidas desde la estructura misma del poder del Estado.

Ahora, es el gobierno el que se encargado de echar al vuelo las campanas de la lid electoral, colocando, como no ocurría desde hace muchos años, un precandidato, en este caso una precandidata, nombrada directamente por la Casa Presidencial. De modo que la campaña ha comenzado y un buen número de nombres han comenzado a poblar la oferta presidencial del partido del gobierno. Con el lanzamiento de Laura Chinchilla, los Arias se desembarazan del último vicepresidente acreditado y así gobiernan a sus anchas, en solitario, los dos hermanos del cuento.

Gobernar en solitario, es el drama que acompaña a los tiranos. Tienen así, la ventaja de la obediencia y la desventaja de que todo favor se paga. En un sistema así, nadie trabaja por principios, sólo por intereses y favores. Cuando se controlan los tres poderes del Estado, el poder político cubre un área de decisiones y conflictos demasiado vasta como para controlarlo todo al detalle. Así aparecen los asesores, pero estos funcionan cuando no pasan de lo simple, de lo inmediato, de lo cotidiano, pero en momentos de crisis sólo contribuyen al desorden general. Se incrementa la entropía, la soledad aumenta y al final sólo queda la autoridad o más bien, la arbitrariedad.

Por eso la apuesta de los Arias, su única opción concreta, se orienta ahora a ganar las elecciones. A los hermanos se les acabó la opción de gobernar, en el sentido filosófico de construir y orientar. Sólo les queda una especie de recomposición del arismo, que significaría el medio más eficaz para garantizar la culminación de los negocios que abrieron con el TLC y algunos otros de extrema urgencia, como la recapitalización bancaria y financiera, para tapar los huecos de los millones perdidos en la ruleta financiera “made in USA”. De modo que también, por primera vez en la historia nacional, actos de gobierno, elecciones, candidaturas y negocios, son la misma cosa.

Para el movimiento patriótico nacional, ese que estuvo unido por encima de clases, partidos y minucias ideológicas en la lucha contra el TLC, el asunto está planteado, vaya paradoja, también en el terreno electoral. En apariencia, la tarea debería ser extremadamente simple: marchar unidos, coligados, con una sola candidatura presidencial y papeletas unitarias para diputados y munícipes, el PAC, UNIÓN PATRIÓTICA, el PASE, el PIN, RESCATE NACIONAL, ALIANZA PATRIÓTICA, el Frente Amplio, Renovación Costarricense, Vanguardia Popular y otros partidos provinciales y cantorales, más una representación activa del movimiento social y sindical. Juntos, daríamos origen a una victoria anunciada ¿Imposible? ¡No! ¡Quizás difícil! Solo es necesario doblegar algunos egos y no pocos intereses de capilla.

La condición indispensable es la capacidad de todos para enfrentar unidos una “Convención Nacional Unitaria”, donde el pueblo, de manera directa, elija a quienes estarán inscritos en las papeletas electorales de la coalición. Para eso fue nombrado, respondiendo al llamado de Eugenio Trejos, un Tribunal Electoral Patriótico.

Algunos dirán que la política electoral es una experiencia repugnante. Pero los patriotas debemos aprender a movernos en ese lodazal, sin revolcarnos en él, sin sumergirnos ni contaminarnos, fortaleciendo la unidad, no fragmentándola. Actividad compleja, a la que es necesario acudir armados de principios y valores sólidos. Sólo así derrotaremos al neoliberalismo; sólo así, los mejores hombres y las mejores mujeres de la Patria, tomarán en sus manos las riendas del Estado y le darán un rumbo cierto a Costa Rica.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias. Lunes 23,2,2009, 8PM


EL JUGADOR DE POQUER

Álvaro Montero Mejía

Nada en la vida política es comparable a un Presidente que construye para su pueblo. Pero en situaciones como la presente, en los momentos de aguda crisis global, nadie está en condiciones de valorar ni agradecerle nada a un hombre que se saca de la manga un plan de última hora, vacío, superficial y supuestamente orientado a resolver los apremiantes problemas que nos agobian y que sobrevienen de una crisis con la magnitud y la profundidad de esta.

El presidente Oscar Arias, ha desperdiciado, como quien malbarata en horas la herencia de su familia, los haberes históricos del pueblo costarricense; como si toda esa obra de construcción y esos dones de la naturaleza, estuvieran allí para ser puestos en una ruleta. Eso ha ocurrido, porque Arias no tiene la dimensión ni los alcances de un estadista, porque está sujeto a la visión de corto plazo que tiene el tahúr y que, en una mesa de póker, sólo sabe jugarse el todo o nada. Y eso es precisamente lo que ocurrió con la última apuesta de los neoliberales en Costa Rica, como fue la aprobación del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.

No podemos decir que fueron tres años desperdiciados en la vida del país, porque hace tiempos, una presidencia tras otra, la política doméstica se ha convertido en una maquinaria encargada de pulverizar las esperanzas y los sueños de los costarricenses, en vez de construir con su capacidad y empeño, con sus valores y tradiciones de trabajo, honradez, sacrificio e inteligencia, un país ejemplar.

El gobierno de Oscar Arias Sánchez, cumple en este mes de febrero de 2009, tres años de haber sido electo. Ya habrá tiempo para discutir y penetrar hasta el fondo, en los pormenores de esa elección presidencial. Lo cierto es que fue investido como el presidente de los costarricenses y su elección le dio la oportunidad de demostrar qué tanta sabiduría, cultura, determinación, capacidad y honradez, acompañaban su elección. Tres años, nos han dado una respuesta contundente. En la historia moderna de Costa Rica, ninguno de esos tahúres que se sirvieron de la Patria como de un juego de naipes para acumular fortunas, puso una apuesta mayor ni perdió tanto.

En efecto, ha llegado el momento de las vacas flacas. No son el resultado de una conjura internacional ni de un hecho azaroso que de pronto, sin previo aviso, nos consumiera en el torbellino de la crisis. Desde el momento en que Oscar Arias habló de esas vacas flacas, es porque sabía que el país había comenzado a perder millones de los dineros puestos en la locura de esa ruleta, montada por grupos gansteriles y mafiosos en los EEUU; dineros de los fondos de pensiones, dineros de los depósitos bancarios, dineros de las reservas nacionales, sobre los que no se ha dado ninguna explicación clara.

Una vez más, nosotros, ciudadanos costarricenses, exigimos que se haga un informe actuarial de todos los recursos financieros, manejados por entidades públicas y privadas, que salieron de las arcas nacionales para ser depositados en bancos o puestos en manos de intermediarios y que después se hundieron junto con los emblemáticos Fannie Mae o Freddie Mac, o peor aún, en los bolsillos de ese mega estafador de Bernard Madoff o en los añejos papeles, a punto de hundirse, de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Es nuestro derecho, es nuestra exigencia y no callaremos hasta que la Fiscalía General de la República organice una investigación general y pida cuentas.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias,16 de febrero de 2009, 8 p.m.

¡HECHOS, NO PALABRAS!

Álvaro Montero Mejía

Ese sinuoso personaje que gobernó Nicaragua a su antojo, que concentró todo el poder, que administró su país bajo el signo de la corrupción y que fue condenado por acciones vergonzosas, llenó su país con placas de todos los tamaños y que repetían una y 1000 veces la frase que fue su emblema de demagogia: ¡hechos, no palabras! Firmaba, Arnoldo Alemán.

De un tiempo para acá y sin poner en duda la buena fe de nadie, muchas personas han afirmado que los procesos electorales sólo sirven para confirmar el mando de los grupos económicos y políticos que hasta hoy han hegemonizado la vida política de Costa Rica.

Al menos durante los últimos 50 años, a partir de la guerra civil de 1948, dos bandos antagónicos controlaron la política nacional: el PLN por un lado y la llamada oposición, por el otro, que a mediados de los años 80 se convirtió en el PUSC. Sólo el gobierno de Rodrigo Carazo (1978-1982) interrumpe esa secuencia. Las organizaciones sociales y populares no tuvieron opción ni capacidad para romper el monopolio ejercido por lo que desde hace muchos años llamamos el bipartidismo.

La vida política de Costa Rica y la conciencia de amplios sectores sociales ha cambiado profundamente, pero las prácticas no. Los métodos propios de la politiquería tradicional mantienen aún su peso  en el quehacer de las organizaciones, incluidas en aquellas que aspiran a representar cambios fundamentales en la vida económica y social de nuestro país. Las confrontaciones continúan con el carácter de disputas personales más que ideológicas. Los intereses en la elección de puestos de representación, se manifiesta más en función de cuotas de poder que en el interés real de romper la hegemonía imperante del neoliberalismo.

Para romper esa hegemonía, existe solamente dos caminos y conste que decimos “romper” y no simplemente “debilitar”.

El primer camino ha sido empleado con éxito en cientos de oportunidades a través de la historia. Es el camino de la guerra. Los “Padres Fundadores” de la nación estadounidense, los revolucionarios franceses o los héroes de nuestras Guerras de Independencia, se alzaron en armas para derrotar la opresión y alcanzar un estadio más elevado en la organización de la sociedad, como fue la fundación de los Estados Republicanos. El camino de la guerra de liberación es un trayecto y un sacrificio absolutamente legítimo cuando a los pueblos no les quedan otros instrumentos para liberarse de la opresión.  De modo que una cierta forma de pacifismo a ultranza, no es más que una máscara para escamotearles a los pueblos su derecho de ser libres, cuando todos los caminos les han sido cerrados.

La guerra, en este caso, es una forma de la política. Se realiza para conquistar un ideal y aparece entonces, como un medio legítimo.

El otro camino, es la vía de la conquista pacífica del poder del Estado. Nos referimos a una conquista sin armas, sin violencia militar, sin el sacrificio de vidas humanas. Este ha sido el caso de algunos importantes triunfos populares en la América Latina de nuestros días, como son los triunfos electorales de Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales o Luis Ignacio “Lula” da Silva. También constituye un triunfo democrático el ascenso de gobiernos populares en América Central y donde ahora se anuncia el cercano ascenso del movimiento popular en El Salvador.

La política, debemos tenerlo claro, es el espacio donde se dirimen las diferencias o las afinidades orientadas a la conquista del poder del Estado. Es imposible separar ese propósito  de la presencia de hombres o mujeres que aspiran a los cargos representativos en el aparato del Estado; también es imposible separarlo de las ambiciones personales, absolutamente naturales en estos procesos. Junto a ellas aparecen métodos o procedimientos indeseables tales como el comercio influencias, la manipulación, el dinero como arma de poder, la demagogia y la mentira, usados como el pan diario de la vieja política. Nuestro deber es evitar que las fuerzas progresistas sean contaminadas por esas viejas prácticas.

No podemos juzgar a la ligera, pero en lo que respecta a las organizaciones de corte patriótico, tenemos la obligación de asumir una posición de principios, una oposición vigilante, exigente y crítica, de modo que el objetivo fundamental sea, invariablemente, la derrota de los enemigos de Costa Rica, de los neoliberales que nos gobiernan. Pero esa meta sólo es posible si logramos una sólida unidad. En nuestro caso, hablamos de una unidad electoral y programática, de las clases y fuerzas sociales que han levantado la bandera en defensa de la Patria. De modo que si alguien descubre otro método para que el pueblo haga suyo el poder del estado, además de la guerra o los procesos electorales pacíficos, que lo exponga y lo demuestre.

Entretanto, nuestra labor debe estar sujeta a la invariable determinación de expulsar a los viejos politiqueros, ejecutores e impulsores de las prácticas más aberrantes y contrarias a los valores democráticos de nuestro pueblo. No en vano, Oscar Arias, terminó su intervención dominical del domingo, con la misma frase de Arnoldo Alemán  que encabeza esta reflexión; en efecto, se despidió diciendo “¡hechos, no palabras!”.

Leido en la calle, frente a la Casa de Arias, el lunes 9 de Febrero de 2009 a las 8PM

UN GOBIERNO EN PICADA

Álvaro Montero Mejía

Queridos compañeros y compañeras de la Hora del Silencio:

De ninguna manera es verdad lo que expresa la socorrida frase de que “los pueblos tienen el gobierno que se merecen”. Ningún pueblo desea o merece vivir bajo una satrapía, como vivieron tantos pueblos de América Latina después de las Guerras de Independencia. Las bayonetas de los tiranos impusieron a sangre y fuego del poder de las oligarquías y decenas de miles de hermanos en todo el continente sufrieron la cárcel, la tortura, la represión violenta y el exilio. No fue nunca la culpa de los pueblos que esos gobiernos tiránicos los sometieran a un inmenso y permanente dolor.

Venturosamente el pueblo de Costa Rica, si bien sufrió históricamente la represión y la explotación económica, no sufrió una violencia permanente y continuada como en los pueblos vecinos. Cultivamos los costarricenses importantes virtudes cívicas y con ellas fuimos capaces de construir notables instituciones progresistas. A esas grandes obras humanas y nacionales, un insigne patricio costarricense, Manuel Mora Valverde, las llamaba “las conquistas democráticas del pueblo”. Y tenía razón. Nuestro pueblo fue capaz de comprender su significado, supo luchar por ellas y apoyar con inteligencia y determinación las propuestas transformadoras que impulsaron algunos gobernantes esclarecidos. Sin esa lucha, sin ese apoyo, sin esa clara comprensión o intuición de lo que más le conviene, no habríamos logrado esos cambios democráticos de enorme significación social y política.

El actual gobierno, o mejor dicho el régimen de los hermanos Arias, ha montado, en un cortísimo período de tiempo, una monumental empresa de demolición social. En efecto, se propuso desintegrar esa magna obra que le dio a Costa Rica el carácter de un país más solidario y justiciero, más dispuesto a compartir los resultados de su trabajo colectivo y por ende, un país más democrático. Eso que se ha denominado el Estado Social de Derecho y de Servicio Público, no es una simple frase retórica, pronunciada para envanecernos o hacer gala de alguna superioridad frente a otros pueblos hermanos. El Estado Social de Derecho y de Servicio Público, puede ser considerado una obra revolucionaria, aunque en Costa Rica no se haya producido una revolución social en el sentido clásico del término.

Si presenciamos las enormes dificultades y sacrificios que otros pueblos del continente realizan para lograr conquistas similares a las nuestras, y si esas conquistas en esos pueblos hermanos son calificadas justamente como conquistas revolucionarias, las nuestras no desmerecen un título tan honroso como ese. Esas obras son una afirmación contundente del humanismo costarricense, de las particularidades propias de nuestro pueblo, de lo que podemos llamar su naturaleza específica. Es por eso mismo que el gobierno de los hermanos Arias, puede ser calificado como un gobierno retardatario, como un gobierno antinacional, como un gobierno contrarrevolucionario.

El empeño por deshacer, por destruir, lo que ha costado tantos esfuerzos y sacrificios edificar, no resulta un simple acto de maldad aunque a veces no sea fácil distinguir entre una maldad personal y una maldad social. La maldad personal afecta, daña o agravia a un ser humano concreto. La maldad política en cambio, es impersonal y aunque sus resultados sean perversos y provoquen inmensos perjuicios a los grupos y clases sociales menos favorecidas, son justificados por razones de Estado y hasta presentados con fines altruistas. Así obran los dueños del poder. Incluso dan consejos de humildad. Es una forma de enajenación, de auténtico desvarío.

Este gobierno, no sólo es el responsable de ese acto abominable de entregarle a fuerzas ominosas las riquezas naturales y sociales que son propiedad exclusiva del pueblo costarricense, sino que no tiene a su haber ninguna obra medianamente respetable. No hay proyectos de vivienda. El número de tugurios aumenta y aumenta la cantidad de viviendas en mal estado. Ya lo anunció el Gobierno: “no hay dinero para erradicar tugurios”, aunque sobra para gastos superfluos y asesores. No hay proyecto de producción nacional. La producción alimentaria está al borde del abismo y nadie se volvió a ocupar de nuestros agricultores. La salud pública está abandonada. Las clases privilegiadas han construido un sistema de salud dotado de enormes recursos y adelantos tecnológicos, mientras languidece la Seguridad Social. La red vial está colapsada y los puertos y aeropuertos no satisfacen las necesidades productivas del país. A la educación no se le asignan los recursos establecidos por ley. Los deudores pequeños y medianos sufren el aumento escandaloso de sus amortizaciones pero nadie piensa una moratoria de los intereses y menos los banqueros privados. Así se incuba, de la nada, una crisis crediticia. La inseguridad ciudadana cobra decenas de víctimas y provoca agudas depresiones a miles de ciudadanos honestos.

Entretanto, el gobierno sólo piensa en asegurar grandes negocios como la concesión de los muelles o la subasta de las telecomunicaciones. Es un gobierno en picada y que nos prepara un desastre nacional.

Sólo la unidad de nuestro pueblo será capaz de restituirnos la esperanza; sólo la unidad sacará a los neoliberales del gobierno.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias el lunes 26, 1, 2009, 8 p.m.

CONVIRTAMOS LOS REVESES EN VICTORIAS

Alvaro Montero Mejía

Compañeros y compañeras de la Hora del Silencio:

Hubiéramos deseado comenzar este nuevo año de 2009, llenos de entusiasmo por las buenas noticias. Pero es imposible. Tres dramáticos acontecimientos nos dan motivos de sobra para saber que hoy más que nunca debemos afirmar nuestra voluntad de lucha.

El primero de ellos es la finalización de los trámites con que el gobierno de los hermanos Arias pone en marcha esa terrible y demoledora maquinaria que constituye el tratado de libre comercio con los Estados Unidos. He escuchado a algunas personas afirmar que ese hecho le pone un punto final a la discusión nacional sobre el tratado y que los costarricenses debemos aceptar, como un hecho consumado, la aprobación del TLC y el comienzo de su ejecución.

Lo único que debemos aceptar con naturalidad, es que la aprobación del TLC constituye una derrota social y política de inmensas proporciones. Pero desde que se inició el proceso de globalización económica, su objetivo cardinal era ése: la derrota de los pueblos; someternos a formas mucho más refinadas y severas de vasallaje económico y político. Porque el objetivo fundamental de la globalización neoliberal y que ha sido alcanzado en gran medida, es la universalización del capitalismo en su expresión más brutal y descarnada: el dominio de las corporaciones, la imposición a rajatabla de lo que Su Santidad Juan Pablo II certeramente denominara “el capitalismo salvaje”.

En efecto, hemos sido derrotados, pero ¿Qué sería de los pueblos que se dan por vencidos ante las imposiciones de los imperios o las dificultades? ¿Qué sería de la humanidad si aceptáramos como legítimos los resultados de esas derrotas? Tendríamos que aceptar aquella frase terrible que puso el Dante en la puerta del infierno: “dejad aquí toda esperanza”. Pero yo quisiera afirmar desde aquí, desde este lugar que hemos escogido para alzar nuestra voz y mantener viva la llama de la lucha, que tenemos de sobra instrumentos para reavivar la esperanza y convertir los reveses en victorias.

Si desde un inicio denunciamos la propuesta del TLC como un auténtico acto de traición a la Patria, si dijimos que era nuestro deber enfrentarla y derrotarla, cruzarnos ahora de brazos sería también como darle la espalda Costa Rica y permitir que los anexionistas la ocupen y la gobiernen. De modo que preparar nuestras fuerzas para impedirles que lo pongan en ejecución y restituir a nuestra Patria y a nuestro pueblo en el pleno control de su destino, es el primer deber que tenemos con Costa Rica.

El segundo acontecimiento a que nos enfrentamos, es la crisis financiera y productiva mundial. Ésa crisis la incubaron las mafias que desde hace muchos años, controlan el mundo financiero y productivo de la globalización neoliberal y en particular de los Estados Unidos. Desde la gigantesca estafa de Enron, pasando por la especulación con las materias primas, los alimentos y el petróleo, provocando la explosión de la burbuja inmobiliaria y culminando con esta nueva y monumental estafa de Bernard Madoff, sin dejar de lado el control de los mercados a base de gigantescos sobornos, la corrupción de funcionarios públicos y la manipulación mediática, son el capitalismo y el imperialismo de nuestro tiempo los únicos y verdaderos responsables de la crisis que se abate sobre las economías del mundo y en particular sobre los sectores más desposeídos.

También es nuestro deber enfrentar esa crisis, sin permitirle al gobierno que la traslade a los trabajadores y a las clases medias.  Para eso debemos impedirle que la convierta en nuevas y amplias facilidades de negocios para los banqueros privados y grandes inversionistas. Es una faceta de la lucha que no podemos descuidar.

El tercer acontecimiento es la guerra. Oscar Arias, portador de un Premio Nobel, hizo al comienzo de la intervención en Irak unas débiles declaraciones. Ni siquiera condenó al gobierno de Pacheco por colocar el nombre de Costa Rica en la lista de los invasores ¡Vaya Premio Nobel, que condena las armas cortas pero no dice media palabra del millón de muertos civiles en Irak y Afganistán, de los centenares de cohetes Tomahawk lanzados contra Bagdad, de la destrucción sistemática de Iglesias hospitales o la demolición de Faluya! Y ahora, desde aquí le exigimos que condene la agresión fascista contra la Franja de Gaza, que cese el martirio del pueblo árabe de Palestina, que el Estado de Israel abandone sin condiciones todo los territorios ocupados, que se reconozcan como legítimas todas las organizaciones políticas de los palestinos y que comience un diálogo que conduzca a la paz. Porque amar la paz es amar los derechos de todos los pueblos, con nombres y apellidos, sin excepción alguna, su derecho a la vida, al bienestar, a la cultura, a la ciencia, al arte, porque sin esos derechos, jamás habrá paz.

Queridas compañeras y compañeros de la Hora del Silencio, es cierto que somos una pequeña parte del mundo; pero la lucha de cualquier pueblo por la libertad y la justicia, es inmensa.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias, lunes 6, 1, 2009, 8 p.m.

¡VIVA LA IMPUNIDAD!

( el viva de los corruptos)

Álvaro Montero Mejía

Queridos amigos y amigas de la Hora del Silencio:

Los personeros del gobierno y en particular los conductores de la política económica, se han dedicado a prevenirnos a todos sobre los peligros eminentes que pesan sobre el pueblo de Costa Rica, el que será, sin duda alguna, víctima de las tormentas económicas y sociales que se avecinan, provocadas por ese huracán que nos depara el mundo capitalista desarrollado y la globalización neoliberal.

Hacemos hincapié en que los males sociales no ocurren por azar; son el resultado de determinadas acciones u omisiones impulsadas por los gestores de la economía mundial y local. La responsabilidad de nuestros políticos y gobernantes es enorme. Atados a los grandes intereses transnacionales, no han dudado en seguir adelante con las recetas económicas dictadas por los organismos financieros desde comienzos de los años 80. Para que nadie piense que estamos sacando un conejo del sombrero, recuerdo cómo pusimos el dedo en la llaga en un pequeño librito escrito en 1985. Dedicado al examen de la deuda externa de Costa Rica, alertamos sobre las consecuencias que nos deparaban el sometimiento a las Cartas de Intenciones con el FMI y a los Programas de Ajuste Estructural impuestos por el Banco Mundial. Así se iniciaba el proyecto neoliberal en Costa Rica.

Jamás pensaron nuestros gobernantes en la importancia de fortalecer el mercado interno y defenderlo, de colocar en el primer lugar a los agricultores y productores de alimentos, de consolidar un sector estratégico de la economía fundado en la propiedad estatal, de impulsar la propiedad y la producción cooperativa, o el desarrollo de las inversiones públicas que fueran ulteriormente compartidas por un sector dinámico y nacionalista del empresariado local. Todas estas propuestas, fueron estigmatizadas por los neoliberales como delirios “conservadores y estatizantes”, contrapuesto al ímpetu “bienhechor y progresista” de la globalización.

Lo que sobrevino a partir de ese momento -que tiene al primer gobierno de los Arias como su esencial y principal punto de partida-, fueron los reiterados intentos por desmantelar y privatizar el Estado de Servicio Público. Con la nueva oligarquía a la cabeza, se produjo un giro de 180° en la política económica del Estado con la famosa propuesta, aplicada rajatabla, de la llamada “promoción de las exportaciones”. Luego ingresaron en tropel las corporaciones trasnacionales, con una ley de zonas francas completamente adicta a sus intereses y un gobierno de rodillas ante sus imposiciones.

Ninguna previsión fue tomada. Ninguna prevención se puso en marcha. Luego se abrieron la cuenta de capitales y el negocio bancario y florecieron los grupos financieros, para los que no hubo supervisiones ni controles. Fue así como se produjo una auténtica privatización de la política financiera del estado.

Es por eso por lo que la presente crisis mundial nos toma completamente desprevenidos e indefensos. Aunque hubiera sido imposible conocer con precisión lo que ocurriría, o bien prever en detalle sus consecuencias, el país se hubiera encontrado mucho mejor preparado que ahora sí se hubiera ejecutado una política patriótica y previsora. Pero las autoridades económicas, que han sido las mismas durante los últimos 20 años, sólo han tenido como proyecto el desmantelamiento económico de la economía nacional, para abrirla y articularla a esas fuerzas internacionales sometidas ciegamente a las premisas de libre mercado. Lejos de atenuar la catástrofe, no han hecho más que estimularla y colocar en estado de indefensión al pueblo costarricense.

Son corresponsables, pero son impunes.

Hace aproximadamente 10 años fue cerrado el Banco Anglo Costarricense, propiedad del estado. Como lo expresara con claridad y lucidez el economista Rufino Gil Pacheco, no era necesario cerrarlo. Fue clausurado, fundamentalmente, para tapar cosas. Algunos personeros fueron a la cárcel por el manejo impropio de sobregiros o inusitados riesgos en el manejo de ciertos instrumentos financieros. El asunto aún se debate. Pero ¿Qué ha ocurrido ahora? Podemos asegurar que cosas muchísimo más graves que aquellas. Se han perdido millones y en apariencia, nadie es responsable.

¿Qué ha pasado con las pérdidas del Banco Popular? ¿Cómo se han manejado y a dónde se han depositado los fondos de pensiones? ¿Cuáles han sido las relaciones de los sectores financieros y bancarios con las instituciones quebradas en los Estados Unidos? ¿Cómo han sido manejadas y depositadas en qué bancos o respaldadas con cuáles papeles, las reservas nacionales? ¿Por qué ha sido necesario recapitalizar a los bancos y qué se ha hecho el dinero que prestaron? ¿Por qué los bancos les han aumentado, sin el menor escrúpulo, los intereses a los dueños de viviendas o a los inversionistas locales? ¿Quién ha salido en defensa de los deudores nacionales, a cuánto ascienden sus deudas y cuanto más recuperan los bancos con el aumento de los intereses?

Hay responsables, pero son impunes.

Nada de esto se dijo ni se planteó en la Asamblea Legislativa, ni aparece tampoco en la ley de recapitalización bancaria. Sin embargo, seguimos desunidos. Las fuerzas del movimiento patriótico marchan en desorden hacia una posible debacle electoral en el 2010. En apariencia, en esta desgraciada desunión hay responsables, pero también son impunes.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias, 22, 12, 08, 8 p.m.

LOS CRIADORES DE LAS VACAS FLACAS

Álvaro Montero Mejía

queridos amigos y amigas:

una de las tareas más urgentes y decisivas que debemos emprender juntos los luchadores sociales, es la de revelar, además de las consecuencias de la presente crisis mundial, sus orígenes y sus responsables. Resulta muy fácil decir que la crisis viene de afuera y que en la especulación financiera de Wall Street, se encuentra la causa de todos los males. Si bien es cierto que la crisis global que sufre el mundo hoy en día es una responsabilidad directa del capitalismo desarrollado y de las concepciones perversas e inhumanas que lo mueven, nadie tiene derecho a suponer que los políticos neoliberales de nuestros países, no tienen una responsabilidad central en los terribles efectos que poco poco se harán sentir entre nosotros.

Éstos políticos y sus responsables financieros ubicados en las más elevadas esferas de los bancos y las altas finanzas, confiaron ciegamente los instrumentos financieros que les ofrecían los agentes del especulación que se movían en el mundo entero vendiendo esos instrumentos de que hablamos en nuestro comentario. Gracias a esa fe, ideológica y estúpida, con que los yuppies de nuestro país han acogido, desde hace años, las propuestas de la globalización neoliberal, entraron poco a poco en el juego. Si bien los sumos sacerdotes del libre comercio y el consenso de Washington han terminado por engendrar la peor crisis financiera de los tiempos modernos,  que se convierte a saltos en crisis industrial y productiva, los serviles locales andan de escapada para no tener que dar las explicaciones del caso.

Pero Costa Rica ha perdido ya muchos millones de dólares y junto esas pérdidas se sumarán millares de empleos. Los políticos locales, propugnadores de esas tesis, tratarán de evitar por todos los medios que la verdad se conozca.

La situación es tan grave y afectará de manera tan violenta a las clases medias, que quizás sea posible encontrar incluso entre los diputados del oficialismo y otros grupos parlamentarios neoliberales, gente con suficientes escrúpulos como para impedir que las medidas que ya están aplicando se lleven en banda a miles de pequeños y medianos deudores a quienes, sin el menor escrúpulo, les aumentan los intereses todos los meses. Si la cosa sigue así, decenas de miles de personas que lograron hacerse de una casa cuando los intereses estaban bajos, corren ahora el riesgo inminente de perderla. Los representantes de las fuerzas patrióticas debemos salir en su defensa y obligar a los responsables locales a dar la cara por la parte importante de la crisis que sólo puede ser atribuida a su visión ideológica y a su propia incompetencia.

Sobre este asunto debemos continuar discutiendo y profundizando.

Reciban como siempre, un saludo fraternal


Álvaro


Queridas amigas y amigos de la Hora del Silencio:

Algunos economistas han afirmado que la crisis se abatirá con fuerza sobre nuestro país y han dicho la verdad. Lo que no han señalado con claridad, es que estos procesos de conmoción económica y social no golpean igual a todas las personas. La crisis no es la misma para los sectores acaudalados, las clases medias o los grupos sociales menos favorecidos. Lo que no se ha dicho y probablemente no se dirá si no nos plantamos y golpeamos la mesa, es la manera como cada uno va a sufrir sus efectos.

Hasta ahora, no hemos escuchado a nadie exigirles cuentas claras a los gestores financieros y bancarios y al propio gobierno y fijarles las responsabilidades que han tenido en la agudización de los efectos de esta crisis. Costa Rica ha perdido ya sumas enormes de dinero. Desde aquí les exigimos a los diputados que se den a la tarea de interrogar a los responsables nacionales de las finanzas públicas estatales o bancarias, públicas y privadas, sobre sus responsabilidades específicas en el manejo de los dineros nacionales.

La vía más apta para obligarlos a hablar, pareciera ser el nombramiento de una comisión parlamentaria que investigue y aclare, hechos elementales como los que enumeramos a continuación:

1- ¿Qué ocurrió con los casi 15 millones de dólares que graciosamente le entregó el Banco Popular a un intermediario financiero en los Estados Unidos y quien autorizó esa transacción? ¿En qué tipo de instrumentos financieros invirtió el intermediario esos fondos y qué tipo de controles ejercieron las autoridades del Banco Popular sobre el manejo de sus dineros? ¿Cuánto se ha recuperado y en qué paró todo este asunto?

2- ¿Qué tipo de inversiones realizaron las instituciones financieras públicas y privadas con fondos costarricenses, incluido el INS, tanto en depósitos, bonos, certificados o reaseguros? ¿Qué destino le dieron a los dineros de los fondos de pensiones que operan en estas instituciones?

3- ¿Cuánto dinero se invirtió en instrumentos financieros altamente contaminados y que inventaron las mafias de Wall Street como los MBS (Mortgage Backed Securities) o los CDO (Collateralized Debt Obligations) o los ya famosos CDS (Credit Defaults Swaps) o los aun mas sofisticados Synthetic CDO. En el fondo, tras estos nombres ampulosos se oculta lo mismo: paquetes de hipotecas basura, concebidas por los estafadores de Wall Street, a fin de colocar en el mundo entero las famosas hipotecas incobrables y cuyos montos nadie conoce.

4- ¿Qué tipo de contratos establecieron con los llamados Bancos de Inversión, Financieras, Sociedades Patrimoniales, Sociedades de Capital Riesgo o Aseguradoras en los EEUU y cuáles fueron las agencias de Rating que calificaron los instrumentos y que relaciones tenían con las entidades que se hundieron?

Todo esto debe saberse, porque detrás de esos nombres exóticos y altisonantes, se ocultan los hilos con que fueron estafados multitudes de ahorrantes, sin excluir a grupos bancarios, empresariales o financieros en todo el mundo y no creemos que Costa Rica haya sido la excepción. Pero debemos saberlo y traducir toda esa maraña de términos raros a un lenguaje comprensible para el ciudadano común, porque las repercusiones y las responsabilidades son enormes.

En estos momentos, miles y miles de acreedores pertenecientes a la clase media de nuestro país, observan cómo suben de manera exorbitante los intereses que pagan por sus viviendas o sus empresas. Los bancos les cobran más y más sin dar ninguna explicación y simplemente porque así lo ordenan los mismos que no controlaron nada cuando comenzó el juego de la especulación y la burbuja inmobiliaria.

Ahora les resulta muy fácil buscar dinero para recapitalizar los bancos, cobrándoselo con intereses a los deudores. Al igual que en los Estados Unidos, miles de ellos verán desaparecer sus viviendas en los remates judiciales, quebrarán empresas, habrá miles de despidos y no habrá ley que obligue a los bancos a establecer una moratoria en el alza de los intereses. Pero la Asamblea Legislativa podría intervenir.

Ese descalabro ya comenzó en CR y si juntos no nos paramos firmes, la locura del gobierno y los supuestos rectores financieros, no tendrá fin. Es urgente controlarlos. De lo contrario, será una especie de despojo masivo a las clases medias, administrado por los mismos que contribuyeron a estimular la crisis.

Esto es más grave de lo que muchos se imaginan. Si la Asamblea Legislativa no hace algo, si el pueblo no se hace presente, ese mismo pueblo terminará apedreando la Casa Presidencial y de paso el Banco Central.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias el lunes 15 de diciembre de 2008 a las ocho de la noche.

¿UN NUEVO WASHINGTON O UNA NUEVA COSTA RICA?

Difícilmente exista alguna persona sensata en el mundo, que no salude con algún grado de optimismo el triunfo electoral de Barack Obama. En ese sentido, escribí un pequeño documento denominado “Obama y el Cambio”.

Aunque es casi seguro que presenciaremos en los próximos años cambios dramáticos en la política y economía mundiales, los Estados Unidos continuarán por mucho tiempo en el lugar preeminente que ocupan, como la mayor potencia económica y militar de nuestra época. Ningún político sensato en América Latina, puede ignorar esa realidad y desconocer la importancia que tienen las relaciones amplias, respetuosas y constructivas con ese gran país.

Pero no todo dependerá de nosotros. Gobierne quien gobierne, los Estados Unidos son una potencia cuyo carácter imperial la impulsa, por su propia naturaleza, a ejercer una acción agresiva y hegemónica en el mundo entero y en particular en Nuestra América, considerada por siempre como su patio trasero. Frente a esta realidad no caben, ni la menor ingenuidad, ni la menor debilidad. Sólo una altísima dosis de dignidad, de señorío, de autoestima y sentido del deber como pueblo pequeño pero soberano e independiente, haría posible mirarnos a la cara y hablar como iguales, los Estados Unidos y nosotros.

Desgraciadamente, la visión de las relaciones entre nuestros estados, junto a las propuestas prácticas que se transcriben en el artículo de Ottón Solís, están expresadas en el lenguaje de los súbditos.

Para comenzar, expresa que el proceso electoral estadounidense, “abunda en lecciones”. Pues bien, los únicos que deben tomar lecciones son ellos mismos, los estadounidenses. Solo así lograrán corregir uno de los procesos menos participativos, más marrulleros, tramposos y complicados del mundo, construido sobre la base del dinero y su concepto de “Destino Manifiesto”. Nosotros, las únicas lecciones que debemos tomar, son las que se desprenden de nuestra propia vida y experiencias. Porque los procesos sociales no se dan en el vacío sino que se insertan en las particularidades de cada pueblo. Ottón Solís conoce, como pocos, los tortuosos caminos de la política electoral costarricense. Conoce de principio a fin todas las malas artes del viejo bipartidismo y los mecanismos utilizados para hacer trampa sin hacerla. Don Ottón ha recibido, en carne propia, lecciones amargas que debería tomar y examinar para proponer la reconstrucción de nuestra fracturada y maltrecha democracia y no sacar ejemplos de donde no debe.

Todo su artículo tiene como fundamento lo que pueden hacer ellos, es decir, los políticos estadounidenses y no lo que debemos hacer nosotros. Es la vieja y sumisa tesis, de que si algo bueno ocurre en Costa Rica es porque algo bueno nos viene de afuera. El lenguaje resulta incluso patético:

“dentro del partido demócrata existen numerosos congresistas que desean ayudar…” “estos congresistas están convencidos…” “ellos han observado…” “estos congresistas quieren tratados que nos ayuden a crecer y a generar un desarrollo que impida el triunfo de regímenes populistas como el que, de acuerdo con algunos, casi surge en México hace tres años…” “Costa Rica debe establecer una alianza con los congresistas que desean eliminar algunos de los privilegios que el TLC otorga a las corporaciones…” los congresistas “desean establecer una relación entre el comercio y valores como…” etc.

En resumen, una larga letanía de lo que esos buenos congresistas quieren para nosotros. Ni una sola palabra de lo que nosotros queremos y debemos hacer por nosotros mismos. Es el reflejo de una determinada concepción del mundo.

La conclusión de Don Otton es estremecedora:

“A pesar de las diferencias que hemos tenido con el gobierno en esta materia, surge la oportunidad de unirnos para respaldar una posible renegociación…” “debemos tomarles la palabra al Presidente Electo y a numerosos congresistas…” estoy convencido… de que ha nacido un nuevo Washington”.

De modo que ahora ¡vaya descubrimiento! el camino es la unidad con el Gobierno de los Arias.

La verdad sea dicha. Nadie tuvo en esta lucha contra el TLC, mejores oportunidades que Ottón Solís para frenarlo, para derrotarlo y entonces, a partir de una victoria patriótica, plantear una nueva negociación. Pero ahora ¿Renegociar qué? ¿No cayeron como una lápida las leyes complementarias? ¿Qué renegociación nos devolvería lo que ya nos quitaron?

Con un TLC derrotado, la contentera de don Ottón no sería porque “ha nacido un nuevo Washington” sino porque habría comenzado a nacer una nueva Costa Rica.

Alvaro Montero Mejía

ESTE PAÍS ES NUESTRO

Álvaro Montero Mejía

Queridas amigas y amigos de la Hora del Silencio:

Debemos repetirlo, pero es necesario cobrar conciencia de que atravesamos unos momentos más amargos de la historia de Costa Rica. Los hermanos Arias, no sólo han decidido fraguar una indecente alianza con las corporaciones trasnacionales: grupos financieros internacionales, grandes inversionistas privados, jeques árabes, magnates centroamericanos y fondos de estraña procedencia, sino que han decidido convertir esos acuerdos en una enorme maquinaria de negocios que traspasa todos los límites de la ponderación y la prudencia.

En medio de la más aguda crisis de la historia del capitalismo, han pactado un acuerdo multimillonario con los productores del único recurso en el que se refugian los causantes y responsables de la crisis mundial: el oro. Jamás en la historia, ni aún en la época que precedía la Segunda Guerra Mundial, los especuladores mundiales buscaron un refugio más seguro que ese metal de valor universal que los ampara, como una prodigiosa atalaya, de los huracanes financieros que amenazan.

En su irrefrenable codicia, buscan apropiarse de aquellos bienes que no pueden ser devaluados o atropellados por la crisis financiera contemporánea y que, tal como lo dijimos en esta misma esquina, los costarricenses poseemos en abundancia: la biodiversidad, los recursos marinos y minerales y las prodigiosas bellezas y valores de nuestra naturaleza. No todas esas riquezas están en la bolsa de valores, pero son un tipo de activos materiales e inmobiliarios que no están expuestos a las alzas y bajas propias de los movimientos bursátiles ni a las caídas tempestuosas que pulverizan las pensiones de los trabajadores o los bienes de los ahorrantes de clase media.

Ya se apoderaron del más espectacular de los litorales marítimos de América Latina: las playas de Guanacaste y de nuestra costa pacífica, que son las más cálidas, hermosas y acogedoras del continente. Son las únicas bañadas por torrentes de aguas puras y cristalinas que descienden en medio de bosques y áreas protegidas; son las únicas cuya frescura las mantiene tibias y acogedoras durante todo el año; son las únicas que no están directamente expuestas a la temible barrida de los huracanes; son las únicas donde se combina la belleza del mar con la pesca y los deportes acuáticos en cualquier época del año y son las únicas dotadas de admirables servicios públicos, agua potable y servicios de salud al alcance de la mano. No hay otras mejores en Nuestra América. Pero ya no son nuestras. Los hermanos Arias se han encargado, como ningún  otro gobierno, de traer a los inversionistas más indeseables: gringos codiciosos, árabes ladrones y corporaciones rapaces.

Después vino el decreto de las Crucitas. Algunas veces perdemos la perspectiva. Creemos que nos enfrentamos a un solo consorcio y a la apertura de una sola mina. Grave error. Hemos examinado con horror, el mapa de los proyectos mineros en Argentina. No hay solo una mina. Es un rosario de minas a cielo abierto. Es un hueco tras otro, una espantosa excavación tras otra. Preguntamos entonces ¿Por qué no Crucitas 2, y luego Crucitas 3, y más adelante Crucitas 4 y así hasta acabar con toda la capa vegetal de la zona norte y convertir la espectacular riqueza natural de ese territorio costarricense en un páramo desolado y muerto? ¿Nos hemos puesto a pensar que no estamos enfrentados a un proyecto minero en particular, sino un proyecto imperial de minería, cuyo propósito no es detenerse en el gigantesco cráter que podrían abrir en las Crucitas? Si Crucitas resulta rentable para la corporación minera, como lo sería ¿por qué se van a quedar solo con las Crucitas y no seguir destruyendo, excavando y contaminando toda la cuenca aurífera de nuestra zona norte? ¿Qué se los impide?

¿Qué se han creído los Arias? ¿Habrán pensado que el país les pertenece a ellos o a las empresas de negocios con quienes han fraguado la venta de las telecomunicaciones, de los seguros, el agua, las riquezas marítimas, nuestras bellezas naturales o el polvo de oro que se encuentra debajo de nuestros bosques milenarios?

Y ahora viene un Crucitas plus. Escuchen bien. . Se trata del CONTRATO DE PRÉSTAMO 1824/OC-CR Y SU ANEXO ÚNICO, ENTRE EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA Y EL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO, PARA FINANCIAR EL PROGRAMA DE TURISMO EN AREAS SILVESTRES PROTEGIDAS. En dos palabras, se trata de la conversión de las áreas protegidas en entidades territoriales completamente sujetas a las iniciativas privadas de turismo, desarrollo inmobiliario y control de los recursos, sujetas al concepto del desarrollo empresarial bajo los más estrictos conceptos de la empresa privada y no de propiedad social y servicio público. En dos palabras, se trata de la privatización de las Areas Protegidas y los Parques Nacionales. Veamos lo que dice el contrato:

Hoy en día, el turismo genera una mayor cantidad de divisas que las exportaciones del sector agropecuario, siendo sólo superado por las divisas generadas por el sector industrial y las zonas francas. Los ingresos del turismo en 2006 fueron 1,629 millones, lo que representa un 7,4% del PIB”,

y más adelante expresa

“Sinac e ICT consolidarán e impulsarán una estrategia de mercadeo y comunicación para promover la gestión sostenible del turismo con un enfoque innovador; promoverán las actividades de los visitantes en las ASP que son compatibles con la conservación; promoverán e involucrarán al Sector Privado con énfasis en proveedores locales, para que aproveche las oportunidades para comercializar productos turísticos orientados a estas áreas; y mantendrán información adecuada y permanente en todos los niveles”.

Y luego “El subcomponente cofinanciará: el mejoramiento de la gestión ambiental local por medio de las herramientas como: i) planes de ordenamiento y desarrollo urbano y sus instrumentos”.

Como el mismo contrato nos confiesa, el objetivo es convertir estas áreas de las ASP y luego todo los parques nacionales, en centro de actividades de naturaleza privada. El argumento es el mismo que las Crucitas: ganar dinero, crear nuevas arias de inversión y de negocios sin importarles la defensa del patrimonio natural y la biodiversidad costarricenses. El proyecto, al igual que Crucitas, presume de enormes beneficios y consultas a las comunidad, por eso dice:

“Los objetivos específicos del Programa son lograr: (i) un mayor ingreso y sostenibilidad financiera para el SINAC y en particular para las Áreas Silvestres Protegidas (ASP), por medio de inversiones para el desarrollo sostenible del turismo en estas áreas y sus alrededores; (ii) un mayor beneficio socioeconómico y ambiental en los municipios y comunidades aledañas a las ASP; y (iii) el fortalecimiento institucional del SINAC”

y pone como ejemplo, nada más y nada menos, sus acciones en la zona de la recarga acuífera de Barva pues dice:

“Para el trabajo con las municipalidades, el Programa se basa en las experiencias positivas del modelo que ha sido ensayado por el ICT y Sinac para la planificación conjunta y el cofinanciamiento de obras viales alrededor de las ASP con las municipalidades de Barva de Heredia y Turrialba”

Atención compañeros ecologistas. Atención patriotas de Costa Rica. Y a ustedes, Señores Arias, les decimos que este país es nuestro, de los costarricenses y estamos dispuestos a realizar los sacrificios que sean necesarios para qué sea también de nuestros hijos y de las generaciones futuras.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias, lunes 3 de noviembre 2008, 8 p.m.


Dignísima señora Presidenta de la República de Chile

Michelle Bachelet Jeria

Compañeras y Compañeros de la Hora del Silencio:

Le dirijo a usted estas palabras, hoy lunes 27 de octubre, desde la propia esquina de la casa de Oscar Arias, donde semana tras semana hemos venido exigir el respeto por la libertad de opinión, la que fuera violentada con el cierre arbitrario del programa “Diagnóstico”, que durante 17 años conduje desde el canal 13 de la televisión nacional. Habría sido para nosotros un incomparable honor, recibirla a usted en ese programa y escuchar sus pensamientos sobre esta hora crucial de Nuestra América.

Sabemos que el pueblo de Costa Rica, unánimemente, le da la bienvenida, Dra Bachelet, Presidenta de ese pueblo hermano al que Costa Rica quiere y debe tanto. Sería demasiado extenso reseñar los cientos de profesionales, sobre todo médicos y educadores, que desde el siglo pasado y aún antes, trajeron de ese hermano país conocimientos decisivos, que nos permitieron avanzar y situarnos en un lugar destacado en los campos del derecho, la medicina, la educación y la cultura.

Dos glorias de las ciencias históricas y la literatura costarricense, Carlos Monge Alfaro e Isaac Felipe Azofeifa, trajeron de su país, señora Presidenta, el ímpetu de una enseñanza por entero al servicio de las grandes mayorías. El doctor Guillermo Padilla Castro, eminente jurista nacional, viajó en 1941 a Chile por encargo del presidente Calderón Guardia, y trajo de su país los borradores con las bases jurídicas de lo que sería la legislación social costarricense. El padre de quien esto escribe, el Dr. Álvaro Montero Padilla, médico y humanista destacado, completó en su país su formación de oftalmólogo y así nos educamos en la devoción por la patria O Higgins, Aguirre Cerda, Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Salvador Allende.

También nosotros, con un alto grado de inspiración en las luchas sociales de su pueblo, fundamos en 1971 el Partido Socialista Costarricense, del que fui su primer Secretario General. Inmediatamente después del triunfo de la Unidad Popular, compañeros nuestros viajaron a Chile para llevar al Presidente Allende y sus compañeros, el mensaje de la solidaridad militante de decenas de miles de costarricenses. Ya desde ese entonces, enfrentábamos la enconada hostilidad de personas que, como el Dr. Oscar Arias Sánchez, condenaban aquel luminoso experimento que se atrevía a convertir a Chile en un pueblo y un país, dueños de su propio destino.

Sería abusivo de nuestra parte intentar reseñarle la dramática situación atravesada por el pueblo costarricense en estos años del gobierno de Arias. Además, no ignoramos el peso específico que a favor de este gobierno tiene, en el terreno internacional, la figura de un Presidente que es, al mismo tiempo, premio Nobel de La Paz. Confiamos en que la historia será implacable en sus conclusiones cuando, sin velos ni figuraciones preconstruidas, haga el balance de este cuatrienio.

El pueblo de Costa Rica desea, como tantos otros, su progreso económico y su bienestar. Casi nadie en nuestro pequeño país, concibe el desarrollo del bienestar como la construcción de un pequeño enclave autárquico. Somos parte del mundo que se conmueve y agita, en medio de una espantosa crisis. Como ha ocurrido siempre, son las grandes mayorías, marginadas y desposeídas, las que pagan el precio más alto. Conocemos de sus esfuerzos y le deseamos el mayor de los éxitos. El pueblo de Chile, con sus tradiciones culturales, políticas y sociales, saldrá victorioso. No tenemos derecho a juzgar aquello que más le conviene o aquello que le perjudica. Como todos los pueblos, algunas conquistas sociales nos asemejan en tanto que otras decisiones políticas, nos separan.

Para el hombre que lidera el gobierno nacional, su presencia en Costa Rica, señora Presidenta, es una buena oportunidad para que se hable de la supuesta obra extraordinaria que el neoliberalismo ha realizado en su país. En su ignorancia, Arias desconoce los enormes esfuerzos que usted misma, los socialistas y otras fuerzas patrióticas de Chile, han tenido que realizar para atemperar el rigor de las acciones del neoliberalismo rampante. Pero aquí, en Costa Rica, repitiendo las bienaventuranzas de un bienestar que nunca llegará por esa vía, Óscar Arias ha tratado de imponer, a rajatabla, un TLC que provocará la sistemática demolición de la obra social construida por los reformadores del siglo XX. El pueblo costarricense, que es razonable, moderado y de firmes convicciones democráticas, ha sido víctima de una ofensiva descomunal, fraude incluido, pero ha sabido resistir y repudiar con firmeza el entreguismo.

En estos mismos días, el gobierno acaba de emitir un decreto que declara de utilidad pública la minería de oro a cielo abierto y le entrega la concesión a un consorcio canadiense. No es un tajo abierto en el desierto, como en Chuquicamata o en el quemante sol del salitre. Es, Señora Presidenta, una mina de oro a cielo abierto en la vertiente del río San Juan, en uno de esos bosques maravillosos donde alberga Costa Rica las joyas maravillosas de su biodiversidad. Esa mina de oro abrirá un espantoso hueco en medio del refugio de aves y especies únicas en el planeta, contaminará con cianuro fuentes de aguas purísimas, arrasará en decenas de hectáreas con el último vestigio de vegetación y finalmente, se convertirá en un acto de vergüenza universal para un gobierno que se ha atrevido a proclamar ante el mundo la “Paz con la Naturaleza”.

Señora Presidenta Bachelet, en su condición de mujer, de Presidenta, de socialista, reciba el fraternal abrazo de todos nosotros, los costarricenses que aún pensamos que es posible derrotar las fuerzas que le imponen a la humanidad, la pesada carga que sobrelleva. Lleve por favor, hasta su Patria, el saludo de este pueblo chiquito del que alguna vez dijera .Gabriela Mistral: “pueblo pacífico, pueblo indómito”.

Alvaro Montero Mejía

Leído en la calle, frente a la casa de Arias el lunes 27 de octubre, 8 p.m.

Compañeros y Compañeras:

Acabo de leer un conmovedor correo del Cro P. Sebastián, a quien no tengo el honor de conocer,pero que manifiesta el dolor, la cólera y la indignación más que justificadas por este acto atroz contra la naturaleza y contra la vida que, precisamente, comentamos ayer en la Hora del silencio. Tengo la firme convicción de que están empujando a la gente a formas de enfrentamiento que justifiquen una brutal represión y una dictadura sin velos, achacándole la violencia a la gente. Hace solo unos tres o cuatro días, la Corte Plena se negó a enviar a la Asamblea la acusación por prevaricato que presentamos contra esos llamados magistrados del tribunal de elecciones. Es la santificación del fraude. Acabamos de ver como en tiempo record, como para acallar cualquier protesta, le dieron punto final a la expropiación violenta de la Sabana y al acto criminal de demolición de una obra pública de enorme valor. Otras cosas vendrán ¿Cuántas? No lo sabemos. Ahora debemos trabajar por la unidad de los patriotas y encararnos, uno a uno, al deber de demostrar que no nos mueven ambiciones ni cálculos de ninguna especie. Pero el momento es crucial y las tareas enormes. Recordemos que hoy màs que nunca que UNIDAD ES PATRIA, que UNIDAD ES VICTORIA.

Los saluda con afecto

Alvaro

EL DECRETO DE LA CRUCIFIXIÓN

Alvaro Montero Mejía

Queridas amigas y amigos de la Hora del Silencio:

Recién iniciada la presente administración, se puso en marcha, como es usual por parte de los nuevos gobiernos, una acción publicitaria encaminada a darle realce a la actividad del nuevo mandatario. Así aparecen, entre otros planes rimbombantes, el llamado “Consenso de Costa Rica”, que no paró en nada, el programa “Avancemos”, cuyo paupérriomo destino todos conocemos y una especie de propuesta ambientalista denominada “Paz con la Naturaleza”. Es obvio que el tema de la Paz tenía el propósito de vincular al premio Nobel, con una demanda cada vez más urgente por parte de los movimientos ecologistas y ambientalistas en el mundo entero: la defensa del medio ambiente y la vida sobre la tierra en todas sus manifestaciones. Lo cierto es que han debido transcurrir muchas centurias, hasta asomarnos al borde de ese precipicio galáctico que nos amenaza, sin ningún eufemismo, con la desaparición de la vida en la tierra, para que la preservación del medio ambiente y la lucha contra sus depredadores, se haya convertido en una incuestionable trinchera del humanismo. Por fin se ha convertido en un pilar de la conciencia universal, el hecho de que el hombre no se salva, si no lo hace junto a las demás especies animales y vegetales. Para salvarse, la especie humana tiene que salvar. Para vivir, tiene que defender como propia, la vida de las demás especies. Los hechos de la historia reciente, se ha encargado de demostrar sobradamente, que Óscar Arias y las personas que lo acompañan, no sólo no creen sino que miran con absoluto menosprecio a los hombres y las mujeres que han decidido defender el medio ambiente.

En los pormenores de esta misión de los ambientalistas, puede haber discrepancias. Como en todas las causas humanas, aparecen diferencias a la hora de medir o valorar lo que es indispensable, negociable o urgente. Pero es la misma causa. Arias y su equipo no están, ni lejanamente, dentro de esta causa. Su propuesta del TLC es, en realidad, una gigantesca maquinaria de demolición y saqueo medioambiental, frente a la que no se tomaron ni las más elementales precauciones para impedir que las corporaciones usen y abusen del aire, el agua o los recursos naturales. Los Arias y su grupo aceptaron de antemano, que esa maquinaria sólo podía ser enfrentada en tribunales con sede en Washington donde el pueblo costarricense carece de votos y sobre todo, carece de voz. Los Arias les han entregado a las corporaciones farmacéuticas, la incalculable riqueza de la biodiversidad y a otros gigantes de la industria, les dieron por nada el agua, la pesca, los cultivos de plantación, las aguas subterráneas, los recursos marinos, la energía y los caudales de los ríos. Es por eso que resulta absolutamente risible, esa iniciativa que el gobierno llamó “Paz con la Naturaleza”. cito textualmente a los propagandistas oficiales cuando dicen:

“Paz con la Naturaleza es una iniciativa que surge como respuesta del señor Presidente Oscar Arias y de un grupo importante de personas, ante los procesos de degradación ambiental que han venido sufriendo el país y el planeta”.

Y es entonces cuando aparece, como un anticipo del TLC el famoso “decreto de Las Crucitas”, que más bien debería llamarse el “decreto de la crucifixión”. Pero antes, deseamos hacer una observación. Uno se da la cabeza contra un muro para tratar de entender qué se proponen los Arias. Porque sabemos de sobra los intereses que los mueven, pero no se alcanza a comprender si la brutalidad y el desenfado con que actúan frente a los costarricenses más conscientes, es un acto de arrogancia, de ceguera política o un acto de provocación. Porque el decreto es, como dicen los chiquillos en las escuelas y colegios, como tocarles la cara con saliva a las comunidades, a las iglesias, a los agricultores y por supuesto, a las organizaciones ambientalistas. Sólo un absoluto desprecio por la opinión de los centenares de miles de ciudadanos que han sido ganados a la causa de la defensa del medio ambiente, puede impulsarlos a afirmar cosas como las escritas en el decreto y que transcribo textualmente:

VIII.- Para la construcción y desarrollo del proyecto Crucitas, se requiere la corta de árboles en 191 ha 7762 m² que poseen bosque… dentro de las especies forestales de la zona se presentan algunas vedadas, de acuerdo con el voto de la Sala Constitucional 2486 de las 10 horas y 54 minutos del 8 de marzo 2002 y el decreto ejecutivo 25.700 de 15 de noviembre de 1996.

Decretan. Declaratoria de interés público y conveniencia nacional del proyecto minero Crucitas

En virtud de la presente declaratoria, la empresa desarrolladora, previa autorización del oficina correspondiente del sistema nacional de área de conservación, podrá proceder a la corta de árboles (inclusive de las especies que están vedadas) y al desarrollo de las áreas de infraestructura en áreas de protección, (fijadas por una ley, de modo que un decreto no puede madificarlas. AMM) según se indica en el proyecto.

Firman Óscar Arias Sánchez y el ministro del ambiente Roberto Dobles Mora

¿A que sembrás un arbol?, dice su propaganda. ¿A que cortás especies protegidas?, decimos nosotros. Pero no están en juego únicamente los árboles o los bosques que han comenzado a talar. Es el irreversible y espantoso daño ecológico, como son la radical eliminación de la capa vegetal, los lixiviados de cianuro, la contaminación de los mantos freáticos, los predecibles efectos en las especies animales, las aves o las plantas en kilómetros a la redonda, en pocas palabras, son los lingotes de los Arias contra la vida.

Todo lo que hacen los Arias, codicia aparte, está impulsado por un deseo irrefrenable de irritar, de agredir y agraviar a los costarricenses honestos y patriotas, de polarizar a la población y demostrar que, a fin de cuentas, terminan haciendo lo que les da la gana. Para actuar de esta manera cuenta con un buen número de sicarios económicos y jurídicos, ubicados en los 3 Poderes. Pienso que esta provocación, tan lejos como la han llevado, pretende convertir el enojo popular en violencia, la violencia en represión y la represión en dictadura. Pero no lo lograrán; el pueblo ha encontrado poco el camino de la unidad y con una fortaleza llena de sensatez e inteligencia, terminará por sacarlos del gobierno.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias el lunes 20 de octubre a las ocho de la noche

EN CADA PAÍS LA CRISIS TIENE SUS PROPIOS RESPONSABLES

Álvaro Montero Mejía

Amigas y amigos, compañeros y compañeras de la Hora del Silencio:

Hoy lunes, 29 de septiembre 2008, ha sido bautizado como el lunes negro de la economía estadounidense. En efecto, la Bolsa de valores de Nueva York comúnmente conocida como Wall Street, sufrió uno de los más serios descalabros de su historia. Ésa caída fue motivada, aparentemente, por el rechazo a la iniciativa de rescate financiero propuesta al Congreso por el gobierno de Bush, y que consiste en inyectarles a los bancos de los Estados Unidos, la cuantiosa suma de $700 mil millones de dólares.

Todo comenzó cuando los bancos, con la plena complacencia de la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, vivieron años de fiesta y gloria especulando con el precio de los terrenos y las casas, prestándoles a las personas compradoras de viviendas, enormes cantidades de dinero y prácticamente sin garantía que, lógicamente, después no pudieron cobrar.

Para comenzar a entender el asunto, debemos saber que decenas de miles de familias estadounidenses de clase media o de menores recursos, ansiosas por tener una casa, compraron viviendas con la esperanza de poder pagarlas, aunque sabían que les estaban cobrando precios exorbitantes por ellas. Pero como de todos modos los bancos les prestaban el dinero sin preocuparse mucho por la garantía, pues sencillamente hacían lo que hace cualquier familia que desea tener una casa: asumían el crédito, ocupaban la casa y después se preocupaban por encontrar la manera de pagarla. Al final ocurrió lo inevitable. Miles de esos hogares no pudieron pagar, los bancos no pudieron recuperar el dinero prestado, comenzaron los remates y los desalojos, la burbuja se reventó y comenzó la crisis. Ese fue sólo el principio.

Como sabemos, los bancos no pueden funcionar sin dinero en efectivo, es decir, sin eso que los economistas llaman liquidez. Lo que los bancos tenían en su poder eran montañas de papeles, es decir, documentos de hipotecas incobrables y además, como ya explicamos, sus montos no representaban el valor real de los bienes hipotecados. De este modo, resultaba absolutamente normal que las aseguradoras y los bancos, comenzaran a quebrar.

Al principio, el gobierno comenzó a comprar aquellas gigantescas empresas en peligro de quiebra, con el propósito de restituir la confianza de los inversionistas y detener la crisis. Aclaremos que en los Estados Unidos, los inversionistas son las personas, empresas o intermediarios que se dedican a comprar bonos y acciones en la bolsa. Es con la venta de esas acciones como se financian las empresas. Si los precios de las acciones tienden a la baja y no hay confianza en el sistema, pues los inversionistas simplemente no invierten. La desconfianza los hace quedarse con su dinero, lo que a su vez provoca nuevas bajas en el valor de las acciones. Fue así como la crisis se profundizó y las compras que hizo el gobierno de algunas empresas al borde de la quiebra para inyectar confianza en los mercados, no resolvió el problema.

¿De quien fue la culpa? Algunos, como dice la canción, no quieren saberlo. Pero los responsables directos fueron los rectores del economía de los Estados Unidos que le dieron carta blanca a los banqueros, a los ejecutivos, gerentes, directivos, comisionistas e intermediarios para especular y enriquecerse. Éstos, en su condición de socios, ejecutivos o corredores de las grandes empresas financieras y constructoras, acumularon en pocas horas, fortunas inmensas, merced a sus maniobras especulativas. Muchos de estos millonarios allí están y nadie los toca.

Entretanto, aquí en Costa Rica, ha llegado el momento de exigir cuentas pormenorizadas, de lo que han hecho con los fondos públicos y los dineros de los ahorrantes costarricenses, los bancos públicos y privados, los grupos financieros, los corredores e intermediarios e incluso algunas empresas públicas y privadas que manejan fondos. Veremos si hay algunos que, montados en esa ola de aparente bonanza, han jugado de magnates en las bolsas de los Estados Unidos y Europa, con el dinero de los costarricenses.

Proponemos que algún Diputado exija la formación de una comisión legislativa que examine con profundidad y rigor científico, esto que planteamos. Recordemos lo que ocurrió hace algunos años con la quiebra de las financieras. Hubo responsables, por supuesto, pero nadie los investigó ni les exigió cuentas.

En medio de esta crisis comienza a aparecer una crisis global del capitalismo y el imperialismo, donde la punta del iceberg es la crisis financiera. Sin embargo, en sus profundidades volcánicas operan los directores de la guerra y la globalización, los amos del complejo industria militar junto a las auténticas mafias dedicadas al lavado de dinero, a la carrera armamentista, el comercio de armas y drogas, la especulación petrolera, alimentaria y de materias primas.

Es pertinente que lo repitamos ahora. Es a esa crisis y a ese mundo al que nos quiere enganchar, de una vez y para siempre, el gobierno de los hermanos Arias, ya de por sí decadente y abrumado por la parálisis. Con ellos viene a festejar esta misma semana la pérfida intervencionista Susan Schwab, aquella representante de la oficina de Comercio del Gobierno de Bush, que nos aterrizaba el fin del mundo si no aprobàbamos el TLC. Viene a Costa Rica a hacer coro con el embajador de Bush, a quien este gobierno, pese a sus declaraciones abusivas e injerencistas contra el propio Arias, no tiene las agallas suficientes para declararlo “non grato”.

Pero no sería justo solamente resistir, es necesario que respondamos al llamado de Eugenio Trejos e intentemos formar una coalición electoral para el 2010 y que el pueblo elija, en virtud de una Convención Patriótica y desde sus bases, todas las candidaturas de esa coalición triunfadora. No hay otra salida.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias, el lunes negro de Wall Street, 29 de septiembre de 2008.

ARIAS Y SU TLC NOS HUNDIRÁN EN LA CRISIS MUNDIAL

Alvaro Montero Mejía

Queridas amigas y amigos de la Hora del Silencio:

Según informó la prensa, hoy salió hacia los Estados Unidos el dueño de esta casa, el Dr. Oscar Arias Sánchez. Viaja a Washington con el propósito de reunirse con G. W. Bush y otros mandatarios centroamericanos y pedirles que le extiendan el plazo para la ratificación por parte de Costa Rica del Tratado de Libre Comercio.

¿A qué se deben las innumerables penurias sufridas por el gobierno para la aprobación de este tratado a pesar de que maneja, como los botones de una computadora, las decisiones de todos los poderes del Estado y en particular de la Asamblea Legislativa?¿ Cómo es posible que pese al escandaloso fraude realizado en el referéndum, a las inconcebibles manipulaciones a que fue sometida la Sala IV con la introducción de un sirviente suyo, al prevaricato del tribunal de elecciones y a la escalofriante sumisión y abyección del G 39 y otros más, no haya podido a estas alturas depositar, debidamente aprobado, el TLC, en la OEA?

De todos modos, le recordamos a nuestros amigos, amigas y compañeros del movimiento patriótico que alcancen a leer estas letras, que cualquiera que sea el documento que deposite el gobierno, se trata de un instrumento jurídicamente nulo, carente de toda validez, tal como lo demostró de manera inobjetable un grupo de eminentes juristas de la Universidad de Costa Rica. De esa demostración nos hicimos eco en esta misma esquina hace algunas semanas.

Pero la situación del gobierno ha empeorado. Las encuestas revelan que se encuentra aislado y desprestigiado. Además, resultó tan flagrante la violación de las exigencias legales que lo obligaban a consultar el último proyecto de la agenda complementaria a las comunidades indígenas, que a la Sala IV no le quedó más remedio que exigir la realización de esa consulta. Impuesta de esa obligación, la Asamblea Legislativa no tiene más alternativa que esperar a que la consulta sea realizada antes de aprobar la ley que ratifica el tratado de las obtenciones vegetales. Pero el sicariato legislativo, temeroso del tiempo necesario para la realización de la consulta y más aún, acobardado ante el resultado mismo de la consulta que será, con absoluta seguridad, abrumadoramente contraria a la aprobación de la ley, intenta ahora taparles la boca a los pueblos indígenas y brincarse a la torera esta obligación jurídica, y por demás, obligación étnica, obligación ética y obligación moral.

El mundo entero debe saberlo. Con el único fin de realizar una triquiñuela politiquera, este flamante premio Nobel de La Paz repudia la expresión cívica de los pueblos indígenas de Costa Rica, los convierte en una etnia prescindible y de segunda clase y declara como inválida e innecesaria, la opinión de sus pueblos sobre un asunto que les afecta de manera directa ¿Qué dirán sobre esto las organizaciones indígenas de los Estados Unidos, de Guatemala o El Salvador, a cuyos gobiernos acude Óscar Arias a implorarles una prórroga?

Compañeros y compañeras: si cuando el TLC fue propuesto resultaba absolutamente imprescindible realizar los esfuerzos más heroicos a fin de impedir su aprobación, si durante todo este tiempo el pueblo costarricense ha demostrado que no resulta fácil pasarle por encima y ha dado muestras de un coraje a toda prueba, si fue necesario sumar toda la determinación y toda la conciencia que hacen de los costarricenses una colectividad más lúcida y valiente que antes, pues bien, hoy resulta 100 veces más importante derrotar ese instrumento. Porque el TLC, además de un instrumento de anexión y subordinación, se ha convertido en un medio brutal y despiadado de sumergirnos en la crisis económica que apenas comienza los Estados Unidos.

Con el gobierno, obviamente, no hay nada que hacer. Pero está esa magnífica representación patriótica de respetables dirigentes, hombres y mujeres, surgidos al calor de esta batalla cívica, que deben retomar con más fuerza que el primer día, la lucha por hacer imposible la aprobación del TLC.

En particular, Don Otton Solís, que es economista y cuyo partido cuenta con 15 diputados, sabe perfectamente que la única forma que tienen el imperio de atenuar las descomunales pérdidas provocadas por la recesión, que la única manera de atenuar el impacto que provoca en su deuda la compra de papeles sucios y sin ningún valor, léase operación de salvataje, cuando decide comprar corporaciones en quiebra, es inundando al mundo de sus mercancías, evitando al máximo comprar en el exterior y forzar a los inversionistas a colocar hasta el último cinco en las inversiones locales. El imperio sabe y don Otton no lo ignora, que los únicos países con quienes los Estados Unidos conservan una balanza comercial superavitaria, es precisamente con los países con quienes tiene firmados tratados de libre comercio. Pero además, se incrementa al cubo la tentación de las corporaciones por comprar nuestros activos más rentables, incluidos por supuesto, biodiversidad, playas y bellezas naturales. Y la compra es para siempre.

Hoy más que nunca, defender la Patria, es el mayor imperativo de nuestro tiempo.

Leído en la calle, frente a la casa de Óscar Arias, el lunes 22 de septiembre 2008 a las ocho de la noche.

MENTIROSOS, TRAMPOSOS Y MARRULLEROS

Álvaro Montero Mejía

Queridas compañeras y compañeros de la Hora del Silencio:

Es evidente que además de la crisis energética y la crisis alimentaria, ambas con una extensión mundial, debemos sumar la crisis de pobreza y pésima distribución de la riqueza, la de falta de empleo y bajos salarios, la de penuria para los agricultores y productores de alimentos, la de inseguridad crediticia y contracción de mercados para los empresarios exportadores, la originada en la perversión cultural y la corrupción creciente. En efecto, atravezamos la peor crisis ética y moral de los últimos 100 años.

Las crisis sociales no surgen como resultado de un castigo divino. Ellas son provocadas por los vicios y los errores de las clases sociales que controlan la vida política y económica de nuestro país. Preocupadas en la casi exclusiva tarea de defender y consolidar sus grandes intereses, han dejado de lado la defensa de los pueblos y la defensa de la Patria. Con el gobierno de los hermanos Arias hemos tocado fondo.

Para comenzar, este gobierno se origina en un fraude; para continuar, coloca a Costa Rica y a las conquistas democráticas más importantes de su historia, ante la trampa del TLC, tejida por las corporaciones trasnacionales en alianza con un pequeño grupo de apátridas locales. Para su pírrica victoria en el referéndum, violó la Constitución y las leyes. En tanto, la Corte Plena aún no responde la acusación que presentamos por el delito de prevaricato contra los magistrados del tribunal de elecciones, responsables directos del fraude en el referéndum. Finalmente, concentrado en sus negocios, el gobierno contrató un ejército de sirvientes y adulones, con fondos públicos provenientes del BCIE y de las fundaciones FUCE y CRUSA. Pero hay más. Ignoramos cómo se manejaron internamente, los millones de dólares provenientes de la venta de bonos del Estado al gobierno de China; ignoramos a cuánto asciende esa venta, a dónde se depositó el dinero, y cuánto se ganaron los intermediarios colocados por el gobierno. Ottón Solís ha interrogado al gobierno. Veremos qué le responde. Quince diputados no son poca cosa para exigir respuestas.

A todos estos manejos, aún hay que sumar, como lo hemos denunciado tantas veces, la casi interminable letanía de irregularidades cometidas en el Congreso, a fin de llevar a término la aprobación del TLC. Es entonces cuando se pone en evidencia, la más grave y en apariencia insalvable, de todas las patrañas, denunciada por un eminente jurista de la UCR, el doctor Luis Baudrit Carrillo. Sintetizamos su denuncia.

Costa Rica suscribió, pero aún no ha completado los trámites de aprobación del TLC. De acuerdo con la letra del propio tratado, los países que lo hubiese aprobado, quedan facultados para introducir enmiendas. O sea, que nadie puede introducir una enmienda si antes no ha aprobado el tratado. Fue así como, el 10 de marzo 2006, los Estados Unidos y El Salvador aprobaron una enmienda, que obligaba a los demás países a obtener el visto bueno por parte de los Estados Unidos, llamado certificación, como requisito indispensable para proceder a la aprobación del tratado. Esta certificación es la más indigna y vergonzosa de las cláusulas del TLC, pues obliga a nuestros países a obedecer y ajustar sus leyes, a las de una potencia extranjera que decide, por sí y ante sí, sí hemos cumplido o no.

Después de esa fecha, el resto de los países signatarios, con excepción de Costa Rica, obtuvieron la certificación con lo que el TLC quedó aprobado, listo y depositado en la OEA como lo exige el tratado. De modo que sólo hay un TLC y sólo uno: el que está depositado en la OEA y que contiene la cláusula de la certificación.

Después del referéndum y con el tratado supuestamente aprobado, Costa Rica debió mandar el tratado a la OEA, pero no lo hizo. No lo hizo porque no podía, ya que el texto consultado a la ciudadanía, no contenía la enmienda aprobada por los Estados Unidos y El Salvador que era, desde marzo 2006, parte integrante e insustituible del tratado. O sea, que al pueblo costarricense le fue solicitada la aprobación de un texto del TLC que ya no existía, porque había sido modificado por la enmienda que exigía la certificación. El gobierno estaba perfectamente consciente de esta situación, aún así, siguió adelante con el engaño y peor aún, con el fraude, porque sometió a consulta un texto inexistente.

Conciente de su engaño y poniendo en evidencia su absoluta mala fe, a última hora, en abril de 2008, el gobierno introduce a escondidas, un texto de ley en el que supuestamente la Asamblea aprueba la cláusula de certificación la que, para colmo, jamás fue negociada por representantes de Costa Rica. Para que ningún Diputado se diera cuenta en la Asamblea, los Arias la introdujeron en una adición al Tratado de Libre Comercio con México. Pero al mono se le vio el trasero, porque de acuerdo con el propio TLC, sólo pueden proponerle enmiendas los países que ya son parte de él y Costa Rica, todavía a estas alturas, no es parte del tratado ¿Cómo puede Costa Rica reformar un Tratado que no es parte de su estructura jurídica, pues aun no lo ha aprobado?

En síntesis: el TLC depositado en la OEA y que incluye la certificación, es el único que existe y Costa Rica ni lo ha negociado a través del Poder Ejecutivo ni ese texto fue aprobado en el referéndum o en el virtud de un trámite legislativo.

Más fraudes; más engaños, más mentiras. Compañeros y compañeras, la lucha apenas comienza. Pero sólo nuestra unidad conduce a la victoria. Les recordamos la concentración del martes 2 de Septiembre frente a la Corte Suprema y la Sala IV, a las 9 am.

Leído en la calle, frente a la casa de Arias. Lunes 25 de agosto, 8 p.m.

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