Columna
=LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (187)=
Por Rogelio Cedeño Castro.
Correspondiente al domingo 28 de diciembre de 2008.
DEL RÉGIMEN IMPERANTE Y LA ESTUPIDEZ COLECTIVA.
ooooo
La patética y nauseabunda atmósfera política de este pequeño país centroamericano, llamado Costa Rica, no deja siquiera un solo día de dar muestras de la inconmensurable degradación e idiotez colectiva en que nos tiene sumergidos a sus habitantes. En plena recesión mundial y cuando ya los anuncios de quiebras y desempleo masivo parecen recordar a la atmósfera social de los 1930, no sólo en este país sino también, a todo lo largo y ancho del planeta, nos encontramos con que las elites locales del poder político y económico, a través de la figura de su ungido, vienen a hablarnos de su presunta generosidad, al ser exhortados sus managers a renunciar a sus salarios de gerentes y propietarios de empresas, tal y como lo hizo ya con su raquítico salario presidencial (al menos, lo es para una águila, a la que parecen no gustarle tanto los caracoles) el oligarca número uno, poseedor de un premio nobel de la paz.
ooooo
De esta manera, el príncipe de la restauración oligárquica que se infiltró en el otrora pujante y dinámico Partido Liberación Nacional para convertirlo en un mero instrumento de sus designios particulares, lanza una audaz apuesta acerca de la enormidad de nuestra estupidez, todo ello dentro de los contenidos de una extensa entrevista que concedió al diario EXTRA, el día lunes 22 de diciembre, la cual aparece con el título de PRESIDENTE OSCAR ARIAS PIDE A EMPRESARIOS NO COBRAR SUELDO y no despedir a sus empleados por la crisis mundial. Su apuesta a favor de su provincianismo o el nuestro, lo lleva a borrar de un plumazo todo el contexto internacional de la crisis, por cierto caracterizada por las grandes estafas y las remuneraciones desmedidas de los que nunca han renunciado a nada y han dejado la generosidad para sus pequeños arrebatos de caridad, cuando ya sus bolsillos se encontraban más que repletos.
ooooo
La visión de país que sigue manejando desde la cúpula de la novísima versión de la dictadura en democracia es la de la representación de una gran finca, con sus peones y señores, a la manera del viejo mundo feudal, aunque no necesariamente europeo sino más bien colonial y ultramarino, con el agravante, de que actúan olvidando incluso aquello de que, cuando buen señor hubiere, buen vasallo tuviere. En su mente y en su práctica social oligárquica y señorial, la democracia no tiene cabida más allá de un cierto rito electoral. De ahí la simplona insistencia de que con medidas efectistas como la cosmética de los salarios de los managers o mandamases del mundo empresarial bastará, de una vez por todas, para minimizar los efectos de la recesión que se abatirá sobre nosotros, durante los próximos meses y años.
ooooo
Los problemas de fondo, en el campo de lo social y lo político, también se expresan en la forma de la articulación del discurso imperante en una determinada sociedad, tal y como sucede, para nuestra desdicha, en la Costa Rica del cambio de siglo, propia del régimen de la dictadura en democracia. Esta noción, por precaria que nos resulte no debe ser mirada con ligereza, pues es a partir de ella que se pone de manifiesto, por así decirlo, la arquitectura de un régimen, cuya expresión política se caracteriza no sólo por el desprecio a la inteligencia de los ciudadanos, sino por una cierta pobreza en su elaboración misma.
ooooo
Se trata de un discurso autista y arrogante, cuyo punto de partida y producción de sentido social y político, o más bien de su sinsentido, es su actitud omisa con respecto a la realidad y sólo busca expresar los delirios de un cesarismo republicano, para emplear una expresión cara a nuestro recordado amigo, el abogado y político cartaginés Joaquín Garro Jiménez (de grata memoria). Por lo tanto, se trata de una producción discursiva cuya conexión con la realidad es, en última instancia, irrelevante. Es por ello que la cabeza del régimen se lamenta de los dos años y medio que duró la tramitación del TLC con los Estados Unidos (TLC-CAEU-RD), más del tiempo que Costa Rica (¿ De cuál país hablará, nos preguntamos nosotros?) se merecía y un indicador fundamental de su queja de que en este país el tiempo no cuenta. Desde luego, se trata del tiempo del autoritarismo oligárquico y entreguista de los intereses de la patria a los del imperio el que, dentro de esta discursividad, exige celeridad y obsecuencia con los poderosos. En síntesis, estamos en la hora postrera de la democracia y sumergidos en su naufragio en el autoritarismo oligárquico más desenfrenado. Prometemos a nuestros lectores volver sobre el tema.