La Página del odio sobre Argentina.

La Página del Odio.

 

Página 22 A, periódico La Nación, domingo 30 de octubre de 2011: Editorial :”Desvelos Argentinos”

 

Empieza así: “La reelección de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, el domingo pasado, confirma el viejo proverbio político de que la ciudadanía suele votar con el bolsillo”.

 

Tiene un claro dejo fascistoide y nos deja ya prever lo que vendrá luego en esta página del odio. Se menosprecia no sólo al pueblo argentino, porque se generaliza el prejuiciado argumento. Pero en el caso particular de Argentina incurre en error, ya que en las pasadas elecciones en ese país, no sólo se voto pensando en el bienestar material, también se hizo con la cabeza, porque desde todo punto de vista esa era la mejor opción para Argentina.

 

¿O es que no es suficiente razón el haber contado con una democracia efectiva y con un alto respeto a los derechos humanos durante ocho años? ¿O es que no es suficiente que todos los partidos tuvieran las mismas posibilidades de dar a conocer sus candidatos y sus programas ideológicos en iguales condiciones?

 

¿O es acaso que al periódico la Nación le incomoda cualquier disposición que desmonte la maquinaria propagandística de la dictadura mediática, que hace que en Costa Rica y en muchos países más, siempre triunfe quien tenga el apoyo del capital y de la prensa y la televisión?

 

Punto y seguido el editorialista dice lo siguiente: “En efecto, Argentina vive una época de relativa pujanza generada por las exportaciones agrícolas, principalmente la soja, así como el creciente gasto público”

 

Argumento falaz, la Argentina del 2002 tenía una desocupación de un 24%, hoy en día es de un 7%, obviamente con sólo este dato nos damos cuenta de que el sector agrícola no ha crecido sólo. Y si tomáramos otras estadísticas de crecimiento observaríamos que ha sido el sector industrial uno de los más favorecidos.

 

Por otra parte hay que recordar cómo fue que el gasto público se desbordó en la Argentina neo Liberal que siguió, en el fin del siglo, al pie de la letra las políticas económicas que le dictó el Fondo Monetario Internacional, a tal grado que lo felicitó en varias ocasiones y lo ponía como ejemplo.

 

En los gobiernos de Cristina y de su esposo Nestor Kirchner, no sólo se ha logrado una balanza comercial favorable con superavit, si no que también se ha logrado un superavit fiscal.

 

Sigue el editorialista con una dolosa insinuación:

 

La mandataria, hoy popular gracias a una sensación de prosperidad

 

No señor, esa sensación está fundada en realidades y Argentina ha crecido a tasas del 8 y el 9% anual, así como también los puestos de trabajo también han crecido. Son gobiernos honestos y disciplinados los que han logrado estas conquistas. Por eso han sido reconocidos sus méritos por el electorado argentino. El argentino pensó con la cabeza y también puso su corazón cuando emitió su voto. Como lo hace en el tango y en el futbol.

 

En estos últimos meses, las medidas económicas que está tomando Argentina han tenido un relativo éxito, porque la guerra monetaria en está época de inicio de la recesión es cruel y descarnada. Los países desarrollados están haciendo uso de todo su poder económico para evitar que el crecimiento se traslade a los países emergentes en el tercer mundo, tal y como son los países de América Latina y especialmente Brasil y Argentina.

 

La política de las emisiones monetarias sin sustento económico de la Fed en USA tiene como propósito trasladar el crecimiento hacia los países ricos en particular hacia los Estados Unidos de América. Argentina ha venido tratando de proteger el precio de sus artículos de exportación, pero a costa de un proceso inflacionario que debe ser controlado. Porque la inflación está erosionando el tipo de cambio real, por lo que hay una pérdida de competitividad.

 

Hoy en día a como está la guerra de las monedas que iniciaran los Estados Unidos, para cualquier banco central es muy difícil controlar el tipo de cambio y es por eso que el Banco Central argentino ha incurrido en errores involuntarios, y tratando de manejar el tipo de cambio para mantener competitivos los precios de las exportaciones, ha incurrido en el error de inflar la economía con lo cual los precios se han disparado, causando al final el efecto contrario al deseado, o sea un tipo de cambio real sobrevaluado. El  alza es cercana al 17% en los precios de los bienes exportables de Argentina.

 

El propio editorialista de la Nación cuando comenta las mediadas monetarias tomadas por el Banco Central argentino, no puede dejar de reconocer que: “las autoridades esperan contrarrestar así la pronunciada fuga de capitales que en el 2010 alcanzó unos $11.000 millones, suma similar al éxodo de fondos durante el primer semestres del presente año.”

 

¿Sin embargo no entendemos qué pretende el editorialista que Argentina, su gobierno, su Banco Central haga para evitar el estancamiento al cual va a estar sometida, que se cruce de brazos y permita que la saquén como la saquearon en los gobiernos neoliberales anteriores al año 2002?  Cuando comenta la eliminación de los privilegios que tenía los exportadores de petróleo, gas natural y minería pareciera ignorar sus propios argumentos y no es capaz de analizar a fondo la medida y sus antecedentes históricos.

 

En igual forma elevará su altisonante protesta cuando tenga conocimiento de la eliminación de los subsidios a las empresas de servicios que beneficiaban a empresas de telefonía móvil, bancos, seguros, juegos de azar, aeropuertos y minería y petróleo. Con esta medida, el Estado se ahorrará 600 millones de pesos anuales. El gobierno  también creará una comisión que analizará, del total de subvenciones de servicios a empresas y particulares, cuáles se eliminan, cuáles se modifican y cuáles permanecen. La noticia impactó en forma positiva en los mercados. Se trata de evitar a como haya lugar el exceso de circulante, de liquidez, que está ahogando a la economía, por medio de la disminución del gasto público.

Lo que pasó en los gobiernos neo liberales.

 

Recuérdese que durante esos gobiernos neo liberales todas las riquezas argentinas le fueron entregadas al capitalismo internacional que ahora domina el agro, la industria y el sector energético y de servicios. Esas privatizaciones no han sido revertidas. Eso que llama el editorialista “las compras de dólares en billetes con las que el público busca defenderse de la depreciación de la moneda local en virtud de la escalada inflacionaria que aqueja a Argentina” no es la acción de los trabajadores, ni de cuello azul ni de cuello blanco, tampoco de las amas de casa o de los pensionados, ni siquiera de los pequeños empresarios. Todos pueden comprar los billetes de dólares que así deseen, solo que no mas allá de sus propias posibilidades económicas. Por ejemplo si con una pensión  de mil dólares alguien pretende comprar cien mil dólares, debe justificar el origen de los fondos. El editorialista trata de engañarnos y meter gato por liebre.

 

 

Cínicamente el editorialista  recuerda el colapso fiscal de Argentina, no recuerda que ni el  Fondo Monetario, ni el Banco Mundial,ni el gobierno de George Walker Busch, ni ninguna otra potencia económica le prestó dinero para salir de esa situación. Eso llevó a Argentina al default y a sus consecuencias, por tal razón Argentina se empobreció, el desempleo aumentó y el nivel de vida cayó provocando un aumento de la población en situación de pobreza y de extrema pobreza.

 

De esta situación Argentina ha venido saliendo por sus propios medios y el financiamiento del Gobierno venezolano encabezado por  Hugo Cháves, gracias al cual escapó de las garras del Fondo Monetario Internacional. Recientemente la Presidenta Fernández usó las reservas del Banco Central para pagar deuda, muchos quisieron impedírselo, pese a que las diferencias de tasas activas y pasivas es enorme. Eso mejoró la situación de Argentina en el mercado financiero internacional.

 

Todo el editorial es un conglomerado de medias verdades, insinuaciones y acusaciones infundadas acompañadas de negras predicciones, pero la guinda que termina adornando el pastel cuyo interior exuda el odio con que fue hecho es el siguiente párrafo:

 

Argentina es un país de gran importancia en Latinoamérica y sigue siendo una democracia. Por su historia, su cultura y sus logros  institucionales, además del tango y el futbol, inspira el respeto del mundo. Precisamente por todo lo que esa nación significa, es lamentable el espectáculo de los excesos autoritarios de la presidenta Kirchner. El adorno a la imagen de Cristina que con llevó el triunfo electoral con que fue reelegida, choca con su lamentable estilo como gobernante, más reminiscente de Chávez y Putin que de los ilustres estadistas que en el pasado ocuparon la Presidencia de Argentina.”

 

Toda una canallada. Sin fundamento ni razón.

 

¿Cuál es ese respeto del mundo cuando la vieron caer económicamente y no la ayudaron?

 

Entiendo como respeto el acto de Clinton para salvar a México en caída en la última década del siglo pasado.

 

Por favor: ¿Cuáles excesos autoritarios de la Presidenta Kirchner?

 

¿Qué es lo quieren ver en la lucha económica el tigre suelto de Bernanke y su máquina de hacer dinero, contra el burro amarrado a la orilla del Río la Plata?

 

¿O será que están muy dolidos que los asesinos hayan sido conducidos finalmente a la cárcel? Porque Nestor Kirchner tuvo el valor de enfrentar los ex presidentes asesinos y a los militares asesinos, refugiados en sus uniformes y en el poder del ejército, por lo cual debió merecer el premio con el que fue honrado el guerrerista Obama.

 

Le duele mucho al editorialista el triunfo de Cristina en una elección sin tacha, donde ha sido reconocida así por la propia oposición política y por la prensa argentina, enemiga acérrima de los esposos Kirchner. Donde triunfó con un 54% de los votos y donde su principal contendiente, por cierto encabezando una coalición de izquierdas, apenas alcanzó un 17%.

 

¿En que puede el Gobierno de Cristina Fernández ser reminiscente de Putin? En muy poco de Chávez con quien comparte su política internacional latinoamericanista o bolivariana. Pero la intención es bien “malintecionada”.

 

¿Y cuales son los ilustres estadistas a que se refiere el editorial? Tal vez a Mennen,  con toda su facha como privatizador y vendedor de armas, o a de la Rua que abandonó la presidencia porque no pudo afrontar la debacle,  porque ya no me cabe en la cabeza que sean los dictadores militares, de cuyos nombres no quiero acordarme. A menos que sea a Alfonsín, quien también acortó su mandato y cuyo hijo fue candidato en esta elección y obtuvo un pequeño margen de votos.

 

El final es patético cuando dice: “esperamos que los desvelos que acosan a ese país no lo distraigan de su cometido democrático” 

 

Bien se sabe que los desvelos están en la esfera económica y particularmente en los efectos de la guerra monetaria y la recesión internacional y en nada pueden afectar el cometido democrático del gobierno de Cristina Fernández.

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