Las Tarjetas de Crédito.

La trampa de las tarjetas de credito

Nuestra responsabilidad

Las tarjetas de crédito se han convertido en una forma fácil de realizar pagos y compras, y además tener crédito disponible para ello.

Es un medio que debe ser usado adecuadamente para que produzca los beneficios para los que fue creado.

¿Saben nuestros jóvenes usar las tarjetas de crédito con responsabilidad y buen tino?

¿Son las instituciones financieras que las administran responsables o corresponsables del uso de esos instrumentos de crédito?

Algunos datos recientes son para hacernos meditar, el endeudamiento mediante tarjetas de crédito ha llegado a ser un valor muy preocupante. La prensa nos habla de un saldo de endeudamiento de 579 Mil millones de colones (579 000 000 000 colones).

Esta suma equivale a un millón cuatrocientos cuarenta y siete mil quinientos sueldos de cuatrocientos mil colones ( 1 447 500 sueldo de 400 000 colones).

Si el promedio de los sueldos de los deudores fueran de 600 000 el endeudamiento sería de 959 000 sueldos. Entre estos márgenes está situada.

Por otra parte el interés que esas tarjetas cobran es muy alto, por lo cual calculamos que rentan un interés de 200 000 millones de colones anuales, 17 000 millones mensuales.

Esta suma podría disminuir si restamos a las personas que pagan mensualmente de contado, que según la opinión de los que trabajan en esto, son una minoría.

La responsabilidad del Gobierno

Este uso del crédito fácil está causando una enorme distorsión en la economía que es necesario enmendar. El consumo superfluo está siendo facilitado irresponsablemente mediante el uso de este instrumento, hasta ahora poco o nada regulado. Las cuotas exigidas por los bancos son mínimas, lo cual es un incentivo a endeudarse irresponsablemente. Los intereses son demasiado altos, lo cual hace imposible ponerse al día.

Ambas cosas son de una elemental regulación, junto con límites más estrictos encadenados a los ingresos mensuales de los tarjetahabientes.

Nuestra responsabilidad personal sobre el asunto

Las personas adultas que usamos las tarjetas de crédito racionalmente y evitamos el pago de intereses, obtenemos beneficios de dos tipos, primero la facilidad de su uso y su relativa seguridad y segundo los puntos o millajes que ganamos mensualmente por el valor de lo que compramos con la tarjeta.

Quiero centrarme en este segundo beneficio porque dimana de él una responsabilidad social ineludible.

Veamos esta comparación: Cuando un persona coloca sus ahorros en una casa de préstamos que le paga una suma alta de intereses muy por encima de las tasas de interés vigentes en el mercado, está incurriendo en la culpabilidad de complicidad de usura, ya que personas necesitadas y en congojas están pagando esas altas tasas de interés.

Nadie puede hoy en día alegar ignorancia ni reuir su responsabilidad moral en este caso.

También puede estar siendo objeto de una estafa continuada como son las llamadas pirámides donde el interés se paga de los nuevos depósitos y cuando disminuyen estos todo el andamiaje se cae y los últimos en entrar sufren todas las pérdidas. También en estos casos existe una responsabilidad moral de quienes obtuvieron ganancias desmedidas e injustificadas.

Pues la misma situación se da en las tarjetas.- Quienes estén usufructuando beneficios de parte de los bancos que administran sus tarjetas, deben, están obligados moralmente, a revisar cuanto es el interés que pagan los deudores. Porque si de ese dinero provienen sus beneficios, por lo tanto podría ser cómplices de un mal trato financiero que se les hace a los más pobres y a los más incapaces de administrar sus cuentas.

Si visitamos un establecimiento bancario de esos que cobran hasta un 49% de interés, los día treinta de cada mes, observaremos que su clientela es de jóvenes en su mayoría varones, menores de treinta años y trabajadores de call centers, comercios, industrias y oficinas de la ciudad.

Ninguno de ellos tiene cultura financiera, ni ha recibido un curso de finanzas o de matemáticas financieras. Con costos conoce lo que es la banca ni como funciona ni quienes son sus dueños o sus administradores.

A diferencia de las actitudes que toma el cliente de los bancos públicos, el cliente de los bancos privados acepta estoicamente el mal trato que le dan. En el mall San Pedro, encerrados en una minúscula oficina, cansados y sudorosos, hacen interminables  filas para hacer sus pagos, con su mirada perdida y su boca callada.

Y pensar que les hicieron toda clase de promesas cuando destruir el sistema bancario nacional era el objetivo. Competencia, buen trato al cliente, dinamismo y demás ventajas.

Terminan los jóvenes trabajando para pagar sus deudas con los bancos privados dueños de las tarjetas o destruyendo su crédito para siempre puesto que cuando acuden a financiarse en la banca pública los recibe un expediente negativo que tiene la Superintendencia de Entidades Financieras que le impide a los bancos a prestar dinero al moroso, aunque éste tenga fiadores y garantía que ofrecer.

El salvavidas del BCR baja, pero se devuelve sin salvar al ahogado.

¿Seguirá usted siendo cómplice de estos usureros que lucran con el trabajo de los jóvenes de su país?

Si usted es solvente y buena paga podrá con relativa facilidad obtener una tarjeta en un banco público. Obtendrá menos beneficios privados pero mucho más beneficios sociales, pues estará contribuyendo con el desarrollo de una sociedad más justa y estable.

George Zenemix

Diciembre primero de 2011.

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