La abolición del ejercito.

Sobre La abolición del Ejército en Costa Rica

Acerca de un artículo en el periódico La Nación.

Los defensores de la verdad oficial o mito acerca “del General que abolió el ejército” ante la falta de argumentos históricos para defender esa falsedad caen irremediablemente en contradicciones de bulto.

Ahora un señor Ramírez, muy peregrinamente, dice o mejor dicho, contradice, que fue don Fernando Lara Bustamante el autor intelectual de la abolición del ejercito en Costa Rica. Pero no aporta ninguna prueba ante un hecho probado en actas y con testigos incuestionables.

Fernando Lara Bustamante

Para enmendar su osada proposición de decir que es falso o “lejana a la verdad” el decir que el señor Lara fue el autor intelectual de la abolición del ejército en Costa Rica, hecho probado, entonces dice que una cosa es proponer y otra es hacer. Entonces, por lógica, ya reconoció al autor de la propuesta. Nadie ha dicho nunca que el señor Lara ejecutó su propuesta.

Lo que sigue es que reconozca quien fue, el o la, que abolió el ejército. Porque es absolutamente incuestionable que fue la Asamblea Constituyente de 1949.

Pero el señor Ramírez había iniciado su articulo pegándose un tiro en el dedo gordo de su pie, cuando dice de entrada “los constituyentes del 49 sellaron un hecho que ya había adquirido vida propia”

¿Cuál hecho?

El mismo señor Ramírez dice que pocos días después se da la invasión calderonista apoyada por Somoza y el ejército que supone abolido sale a repeler la invasión. Se supone, y algunos testigos lo afirman, que Figueres conocía los planes de invasión y se adelanta con el acto público del mazazo, para dar un mensaje al mundo y en particular a los Estados Unidos, país opuesto a que se cumplieran los compromisos de Figueres con los dominicanos y nicaragüenses exiliados. Recordemos que los Estados Unidos no le permitieron a Figueres la compra de armas, y razonemos, es muy ingenuo pensar que un “general” que pretendía abolir el ejército hiciera simultáneamente el intento de comprar armas.

Figueres desarma a la legión caribe para calmar la inquietud de los Estados Unidos sobre el conflicto de Costa Rica con Nicaragua, es decir Figueres vs. Somoza.

Pero la contradicción siguiente es de antología, resulta que el señor Ramírez da como un hecho la abolición de Figueres del Ejército y la entrega del cuartel Bellavista en el año cuarenta y ocho, cuando el famoso mazazo; pero luego el mismo nos recuerda el intento de Golpe de Estado encabezado por Edgar Cardona, Ministro de Seguridad Pública de la Junta Fundadora de la Segunda República, cuyo principal bastión fue el cuartel Bellavista. ¿Entonces, cual es el hecho que ya había adquirido vida propia, si el cuartel seguía siendo cuartel?

Figueres en ese acto del mazazo copió a don Ricardo Jiménez cuando convirtió el Cuartel Principal de San José en Escuela Pública llamada Escuela Juan Rafael Mora y que estaba frente al parque Central de San José. No hay una nueva visión sobre el tema de la guerra y la paz, ya el costarricense tenía clara su vocación pacifista. El señor Ramírez se equivoca y osadamente le da al tal acto una trascendencia que no tuvo.

No es mezquindad esclarecer los hechos históricos, por el contrario es una obligación moral que tenemos los ciudadanos ante la falsificación en la construcción histórica.

En fin, cuando no se tiene la razón se hace uso del insulto y el sarcasmo, para de esa manera ganar partidarios entre los desconocedores. Figueres es grande por otros motivos y su obra histórica hoy menoscabada precisamente por los creadores del mito, que ni le agrega ni le quita nada. No es mi propósito el negar que en el Figueres de la junta de Gobierno del 48-49 triunfó su espíritu civilista costarricense, sobre sus propios, y ajenos, ímpetus revolucionarios, y que por ello buena participación tuvo en combatir el militarismo de algunos miembros de su propio ejército.

Pero fueron las fuerzas políticas contrarias a su gestión las que lo condujeron por esa vía, ya que dominaban la opinión pública y sobre todo ganaron una mayoría determinante en la Asamblea Constituyente.

También podríamos  calificar de mezquinos a quienes le niegan al Partido Unión Nacional su papel histórico en estos hechos y particularmente en la abolición del ejército.

 

Un cita como epílogo:

 

La mentira siempre es más cómoda porque solo exige formulas que la costumbre ha consagrado y sonrisas mentirosas, mientras que la verdad necesita valor y abnegación, han llegado a transformarse nuestros cuerpos sociales en conjuntos de farsantes que rezan diariamente el PadreNuestro de sus hipocrecías. La verdad es el bien, la verdad es la vida.

José Albertazzzi Avendaño, mayo de 1917.

 

George Zenemix

Diciembre 11 de 2011.

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