Las horas finales de mi San José.

Una ciudad es como un organismo vivo, requiere de circulación para que todas sus partes esten activas y por lo tanto vivas.

San José ha venido sufriendo un proceso de continua y sistemática supresión de vías de acceso. Hoy si y mañana también se cierran vias convirtiéndolas en bulevares peatonales.

¿Cual ha sido la razón por la cual se ha venido desarrollando esta política?

San José es una ciudad de vias estrechas cuyo cuadrante es relativamente pequeño y se distorciona al alcanzar sus límites. Por tal razón la circulación vehicular nunca ha sido expedita. Esta fue el motivo por la cual el gobierno del año 1955 decidió ampliar la avenida segunda, ampliación que fue realizandose cuadra por cuadra a lo largo de unos treinta años, sin que hasta la fecha se haya logrado terminar, ya que el proyecto fue abandonado del todo.

También fue abandonado el proyecto de transporte público mediante trolebueses que tenía planificado el gobierno que terminó su gestión en el año 1978.

Por el contrario los organismos internacionales que nos condujeron hacia el modelo neo-liberal mediante los llamados PAES (planes de ajuste estructural) nos condujeron hacia el transporte individual vehicular, haciéndonos bajar los impuestos de importación sobre los vehículos, que en los años noventa se conoció como la política del “automovil popular”.

La ciudad se llenó de automóviles y el tránsito se hizo imposible.

El primer alcalde de San José adoptó la idea de los bulevares para restringir el ingreso de carros al centro de la ciudad, y en verdad que lo ha logrado. Hoy en día mucha gente camina en San José y pocos carros logran ingresar a ella.

Esta política podría ser buena si hubiera estado acompañada por la contrucción de vías de acceso a la Ciudad, de parqueos adecuados para automóviles y de paradas de autobueses o tranvias con un mínimo de comodidad para los usuarios.

Pero no fue así. Actualmente entrar o salir de la Ciudad es un verdadero martirio. La duración hace que la mayor parte de las personas pasen de una hora y media a dos horas en sus trayectos del trabajo a la casa de habitación.

A una velocidad de circulación que oscila entre veinticinco y treinta kilómetros por hora. Y en vias de circulación en las cuales cualquier accidente significa un bloqueo casi total.

Cualquier acera de la Ciudad, sin casi ninguna comodidad, ha sido convertida en parada de autobús. La gente debe hacer las filas sin estar protegidas contra las inclemencias del tiempo ni contra los desajustes entre la altura del suelo y la grada del autobús.

En las paradas llegan múltiples rutas en las cuales el usuario no sabe donde han de parar, y en muchas ocasiones los autobuses no se detienen o lo hacen brevemente atrás o adelante de los demás buses, no dando tiempo para abordarlo.

En la circulación de Oeste a Este las vias intermedias entre la avenida segunda y la avenida décima han sido eliminadas en todo su trayecto por la Ciudad. Con los lentísimos arreglos que se le están haciendo a la avenida diez, la avenida catorce, al sur de ésta, se ha visto saturada absolutamente.

La circulación Este Oeste por el centro es casi imposible. La avenida primera esta bloqueada a la altura de las calles once y nueve por los taxis que atienden los hoteles de la nueva zona roja en los alrededores del Hotel del Rey. Y entre las calles cuatro y ocho por los camiones que atienden el Mercado Central. Una cuadras después, al pasar por el frente del mercado la Coca Cola,nos vemos enfrentados a una presa permanente. Al Norte la avenida tres no es de automóviles. Lo único que queda es la nueve de dificil acceso y salida.

De Norte a Sur son pocas las opciones. En la aparte Este solo son accesibles la Calle Central y la Calle 11, la cual desemboca también en el tapón del Hotel del Rey  o en el parque Morazán donde termina interceptando la via de autobuses de la avenida tres.

De Norte a Sur la desgracia mayor se nos vino encima con el cierre del Paseo de los Estudiantes, el cual llevaba el peso de la circulación.

Por eso es que he llegado a pensar que si el Señor Alcalde de San José lo que está buscando es terminar con la Ciudad o paralizarla,ya casi lo está logrando.

Porque además de haber convertido a la Ciudad en un organismo muerto, arteriosclorótico, en el cual los edificios están desocupados, las casas en abandono y sin mantenimiento, los negocios que no están en los bulevares o mercados al borde de la ruina y la iniciación de  construcciones suspendida.

Ahora con el cierre del Paseo de los Estudiantes, con el cuello de botella al final de  la Avenida Segunda, afixiado además con el paso del tren, con el cierre de la avenida diez, contrucción que va a paso de tortuga, con los parqueos transversales en la avenida segunda por la noches, con los cierres periódicos de ésta o del paseo Colón por desfiles o actividades proselitistas del señor alcalde, el fin de la Ciudad está próximo.

Ojalá lo elijan presidente para que la Ciudad puda volver a respirar y logre salvarse de la afixia a que ha sido sometida en estos largos años de dictadura.

Al país no podrá hacerle mayor daño del que ya le han hecho los dos último gobiernos.

 

George Zenemix

Agosto del 2012

 

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