Elecciones 2014 en Costa Rica: Se inicia el proceso.

En la puerta de la campaña electoral.

Todavía hoy el espectro político tiene el verde como color dominante, sin embargo hay un sol amarillo en el horizonte que pareciera un amanecer de verano.

¿Brillará el sol en febrero?

Todos los que están muy claros de que sus intereses económicos y sociales, intereses creados, están sustentados en el status quo, o sea en la continuidad de la situación actual, bajo el dominio del partido de gobierno, rey del clientelismo y de la corrupción, siguen apoyando al Partido Liberación Nacional y votarán así en las elecciones de febrero.

Pero ese sector del electorado no está dando la mayoría, porque la mayor parte de la población electora está o indecisa o decidida a no votar.

Dependerá de cual de estas dos  partes sea mayor el resultado que se tendrá en las próximas elecciones. Si el número de abstencionistas aumenta, el partido de la corrupción tendrá congreso y presidente. En cambio, si el abstencionismo es parecido al de la campaña anterior habrá muy probablemente segunda elección.

¿Por qué?

Porque el espectro político está muy fraccionado y no existe aún una tendencia clara  de fortalecimiento de un competidor para la  primera elección con posibilidades de triunfo.

Veamos el espectro, ¡sin asustarnos!

La extrema derecha, maltrecha por los escándalos financieros de su campaña anterior, se ha refugiado en el regazo de su muy desprestigiado líder y ha sido abandonada por muchos de sus mejores dirigentes. A eso le sumamos que no tendrá las mismas posibilidades de gasto en campaña que tuvo en la pasada elección.

La derecha no extrema sigue golpeada por el destape lamentable de sus líderes históricos, Calderón y Rodríguez, y por su división durante el gobierno Pacheco. Su intento de renovación se frustró por la intervención de Calderón y su mujer, quienes lograron situar su propio candidato. En esta ocasión perdieron a Fishman quien venía recuperando prestigio popular. Sólo un gran respaldo económico del capital lo podría poner en puerta de competir.

El centro indefinido, representado por el PAC, se desgastó increíblemente por los desaciertos mediáticos de su líder Ottón Solís y su pérdida de orientación ideológica que lo llevó a abandonar su propia identidad de acción cívica o ciudadana. Escogió un candidato entre sus dirigentes ante la indiferencia popular, que fue  convocada a votar en esa convención, pero no asistió. El candidato, un hombre que ha pasado por la política durante muchos años, pero que realmente es un fantasma de quien nadie conoce su identidad; ahora quiere salir adelante apoyándose en dos muletas quebradas, Otton y Epsy Cambell. Esta última fue precandidata pero casi nadie se molestó en apoyarla. Lo más significativo es que puso a los pesos pesados del PAC en la candidatura a diputaciones y no a las vicepresidencias, lo cual denota su vocación de perdedor.

La izquierda, con sangre nueva del siglo XXI, y con ideas democráticas auténticas, sólo la limita el viejo, agrio, refunfuñón y desconfiado anticomunismo, que aún campea entre los sobrevivientes de la guerra fría.

Este es el sol que puede calentar las próximas elecciones.

Los partidos religiosos y grupales lucharán por sobrevivir en su laberinto.

George Zenemix

Septiembre 29 de 2013.

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