Elecciones 2014: El Oso Pardo

El Oso Pardo.

Llegó a la candidatura presidencial  entrando por una puerta pequeña, que la abrían un pequeño número de fieles partidarios de un partido en ruinas, con un líder en retirada, al que él mismo tenía poco de haber ingresado.

No tenía enemigos, ni adentro ni afuera, como esos personajes del teatro de Moliere, que siempre quedan bien con todo el mundo, porque nunca han emprendido una lucha por lograr imponer el bien y la justicia. Contemporizan con las “buenas” costumbres y también con los modos velados de la política palaciega y diplomática.

Ese tránsito de partido había ocurrido cuando el Oso Pardo se asqueó de bailar en el Circo Liberacionista, se refugió en la academia y en las consultorías internacionales, desde las cuales pasó calladamente a un Partido que en ese momento parecía que abría nuevas oportunidades para participar en esa política de los grandes señores, que no sudan ni se tienen que arrollar las mangas.

Después de ocho años ese mismo partido era un rancho abandonado al que no entraba nadie. Así desde ese derruido partido empezó la campaña presidencia de un hombre que nadie conocía, y las mediciones buenas y malas le daban un escaso margen  de posibilidades electorales.

Sin embargo había un gran potencial para cualquier candidato de oposición, por el gran desprestigio del partido de gobierno y el poco atractivo de su líder circunstancial. Eso ocasionó un crecimiento de las preferencias por los otros candidatos, entre los cuales destacó el joven parlamentario don José María Villalta, quien desde su curul quebró lanzas contra la corrupción, defendió al pueblo en las calles y presentó muchos proyectos en defensa del ambiente y del pueblo trabajador, logrando aprobación de muchos de los propios y de proyectos conjuntos con otros diputados a favor popular y de las minorías más segregadas.

El crecimiento fue tan extraordinario que amenazó el statuo quo y los intereses ya no solo de los políticos de gobierno sino también de los demás políticos y de los grupos de interés económico aliados subalternos y leales al capitalismo internacional, quienes se convirtieron en sus mortales enemigos.

Se desató una de las campañas más crueles que haya presenciado la historia patria con toda la gama de acusaciones e ignominias en contra del joven político que vio sobrepasada en mucho su capacidad de réplica, porque le cerraron la financiación estatal y le condicionaron su participación en los medios de información que con mucha espuela sirvieron de eco a la “campaña del miedo”.

 Entre tanto el Oso Pardo, el fantasma de la política costarricense, se mostraba como un hombre sin tacha ni fama, al que nadie atacaba puesto que no pertenecía ni al grupo de los corruptos que el pueblo odiaba, ni al grupo de los supuestos comunistas a quienes la campaña del miedo hizo que el pueblo de mayor edad temiera.

En el momento cuando el joven político JMV se defendía valientemente y contraatacaba  enrostrándoles a los políticos la corrupción y las políticas antipopulares del modelo neo liberal, apareció el Oso Pardo e introdujo esa malévola arma política: la burla. Una presentación bufa que llamó La Casa de los Sustos fue el medio que introdujo como punta de lanza para incorporase a la campaña de desacreditación de JMV.

El Oso Pardo parecía en ese momento un oso de peluche. No atacaba ni era atacado, los políticos de la derecha coaligados gastaba millones en estigmatizar a Villalta llamándolo comunista.

Una genialidad política que no podrá ser olvidada fue cuando un instituto de investigación de la Universidad de Costa Rica, en el cual el oso pardo había trabajado,  presentó los resultados de una encuesta, los cuales mostraban que el Oso Pardo, que estaba supuestamente en cuarto lugar de preferencias de los votantes, podría ganar en una segunda vuelta contra cualquiera de los demás candidatos.

No importó ya si la encuesta tenía validez estadística o no, se tomó como cierta porque resolvió los miedos de la “buenas gentes” que estaban paralizados por la campaña anticomunista y por el deseo de acabar con el continuismo del PLN.

Funcionó el teorema de Thomas: “Las cosas tomadas como reales son reales en sus consecuencias”. En una semana se resolvió el enigma de quien debería enfrentarse a Johnny Araya en el balotage. Vino la votación y el Oso Pardo quedó en el primer lugar.

Lo que viene.

El Oso Pardo ya hizo sus números, no le conviene alianza con el Frente Amplio, piensa que ganará sin alianza alguna con los partidos excluidos de la segunda vuelta. La oposición popular al régimen de gobierno bastará para darle la victoria.

La alianza que el Oso pardo prevé es en la Asamblea Legislativa y por los números y afinidades personales y políticas, esa alianza será mas temprano que tarde con el PLN.

El Frente Amplio debería  hacer dos cosas: Uno: preparar muy bien sus diputados para realizar una oposición seria y constructiva, y en segundo lugar, cultivar esa juventud que lo respaldó y que constituye su futuro, no sólo electoral sino político.

Partir de una axioma falso de que las fuerzas negativas y opresoras del gran capital han sufrido una derrota es peligroso y puede causar al Frente Amplio el mismo efecto que estuvo a punto de destruir al PAC.

Nota: el oso pardo es una animal feroz que con su figura aparenta otra cosa y lleva la  gente a sentir ternura por los ositos.

George Zenemix

Febrero 3 de 2014.

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