Elecciones 2014: Un resultado inesperado

Elecciones 2014. Un resultado inesperado.
La elección de Luis Guillermo Solís asombró a la mayoría de los costarricenses y a casi la totalidad de los analistas políticos de Costa Rica.
Sin embargo, si volvemos la vista atrás, observaremos de nuevo el resultado del referendum que se realizó sobre el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de América, en el cual la casi mitad del electorado que votó, lo hizo negativamente.
Aunque posteriormente se diera una resignación de parte de los que nos reveláramos contra el “destino manifiesto” y aceptáramos como inapelable la situación dada, quedó en la memoria colectiva la inconformidad, que pronto ante una realidad muy diferente a la que había sido anunciada por los políticos propiciadores del TLC, se convirtió en un deseo pasivo de cambio.
Y ese deseo pasivo de cambio no se manifestó con claridad hasta muy poco antes de las elecciones presidenciales del 2014.
Un crecimiento asombroso de la popularidad del candidato de la izquierda fue el primer síntoma claro de que las cosas no iban por el camino deseado por las clases dirigentes y por su monopolio informativo de periódicos y televisoras. El nerviosismo los hizo dudar y se dividieron entre los dos candidatos de la derecha con mayores posibilidades.
Una campaña anticomunista como hacía años que no se padecía en Costa Rica volcó la mayoría del electorado decidido a votar por el cambio, y de su primera opción de voto hacia el candidato de la izquierda, se pasó a escoger al candidato de la pequeña burguesía en la última semana de la campaña electoral.
Ni el mismo candidato podía haberse imaginado que de un relegado cuarto lugar en que lo situaran las encuestas, llegará a ocupar el primer lugar en las elecciones primarias. El candidato oficialista sufrió un golpe anímico del que nunca se repuso y prácticamente se retiró de la campaña, dejando el campo libre para la elección en segunda ronda del señor Solís Rivera.
Cómo la votación se dividió entre tantos partidos en la primera votación, la Asamblea Legislativa quedó dividida entre nueve partidos políticos. Panorama muy difícil para el nuevo gobierno
El planteamiento del señor Solís, ya anunciado antes cuando escogió a sus candidatos a vicepresidentes, fue lograr una alianza con el que tradicionalmente fuera el segundo partido de la clase dirigente.
El nuevo gobierno es ahora una curiosa alianza de dos partidos políticos, uno de la pequeña burguesía, con muchos partidarios opuestos al régimen neoliberal, y otro de la burguesía tradicional, con dirigentes proclives a aceptar como necesario el seguimiento de la política imperialista bajo la batuta de Washington.

Para que no se intercepten y no se produzcan roces, el nuevo presidente ha separado la gente de uno y otro partido por sectores, lo económico a los social cristanos, lo social dividido, la salud a los social cristianos, lo cultural a los de acción ciudadana. La seguridad a la derecha leal a la Embajada, la gobernación a la izquierda pacista. En fin el modelo es el de un viejo boyero, poniendo cada buey en el lado que le corresponde por su inclinación natural.
Pero  el boyero deberá tener muy en cuenta que sus dos bueyes no jalarán parejo y que uno torcerá a la derecha y el otro a la izquierda. ¿Podrá dominarlos cuando el camino se vuelva pesado, con cuesta y curvas, y pasando barriales y ríos? El chuso tendrá un enorme trabajo y por más que el boyero se encuentre cansado no podrá nunca, ni de noche ni de día, montarse en la carreta.
George Zénemix
Mayo 7 de 2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: