Una Política para el desempleo.

El desempleo ha llegado a estabilizarse en niveles demasiado altos para un país en desarrollo, y para cualquier otro país, aún para los más desarrollados.

La tasa de desempleo era en diciembre de 9,7% y por las noticias económicas que nos dan las encuestas cono perspectivas de empleo en este año resultan ser desalentadoras.

Esta grave situación requiere de una respuesta inteligente y firme, una política económica con un alto grado de riesgo y con base en un conocimiento profundo de la realidad económica de nuestro país y del mundo.

Cuando hay en una economía factores económicos desocupados, la política económica no puede ser la misma que se aplicaría en una situación de pleno empleo.

En los Estados Unidos de América se hizo uso por parte de la llamada FED (Bancos de la Reserva Federal) de una política de estimulo con base en emisiones de dólares para la compra de la deuda estatal y bancaria, al mismo tiempo que se bajaba la tasa de interés al nivel más bajo en la historia económica de ese país.

Esa política, de alto riesgo, ya que se había venido aplicando anteriormente con resultados poco edificante, cuando se hacía con menos énfasis, ahora con el nuevo gobierno, se caracterizaría por su agudización máxima. Las emisiones inorgánicas se incrementaron y la tasa de interés llegó a ser la más baja de la historia económica del país.

El resultado ha sido un crecimiento de la producción y posteriormente del empleo.

En nuestro país también necesitamos una política macroeconómica por parte del Banco Central mucho más expansiva, con un claro fin de reactivar la economía.

Sin embargo, la directiva del Banco Central parece vivir una realidad muy distinta. Aferrados al texto del artículo dos de su ley orgánica presentan un programa macroeconómico que señala como objetivo prioritario preservar la estabilidad interna y externa de nuestra moneda.

Son conservadores y timoratos, incapaces de salirse de esquemas sin riesgo, y por supuesto sin visión económica para prevenir que una política expansiva podría conjugar factores desocupados internos y externos en favor de crecimiento de la producción, aun a riesgo de que nuestra moneda no sea interna y externamente tan estable como sería deseable.

El crecimiento sería el factor que resolvería problemas de déficit fiscal y problemas de relaciones económicas externas. Una inflación moderada no sería el caos en Costa Rica, en donde el caos social lo está sembrando la desocupación, en especial la de la gente joven del país.

En estos momentos sería muy importante para incentivar la inversión, la producción y el empleo, lograr un aumento del crédito bancario acompañado con una disminución de la tasa de interés, y un aumento de los plazos, simultáneamente a una inflación moderada.

Si a estos cambios en la política económica los siguen aumentos en la inversión externa, se estarían conjugando factores productivos externos y la mano de obra desocupada en el país.

Si la inversión externa no fuera suficiente, sería el mercado monetario el que finalmente logre el equilibrio, tan deseado por los señores apergaminados del Banco Central que tanto cuidan de sus jugosos empleos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: